Hogar de Demonios

VUDU

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view post Posted on 13/4/2009, 01:46 Quote
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GRAN DUQUE

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VUDU
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El vudú es una religión que se originó a partir de las creencias que poseían los pueblos que fueron trasladados como esclavos desde el África Occidental y del contacto de estas creencias con la religión cristiana propia de los esclavistas. Se trata de una variante teísta de un sistema animista, provisto de un fuerte componente mágico. Por su vinculación directa con la cosmología y los sistemas de creencias neolíticos, su estudio resulta de gran interés en el campo de la paleoantropología. El vudú se cuenta entre las religiones más antiguas del mundo, a caballo entre el politeísmo y el monoteísmo.
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El tráfico de esclavos hacia América produjo un fuerte fenómeno de sincretismo entre esta religión arcaica y las creencias cristianas de los esclavistas, así como con las religiones nativas de los lugares adonde se transportó a los esclavos. De aquí surgiría el vudú haitiano y un gran número de derivativos: la Regla de Ocha o Santería en Cuba, la Santería en República Dominicana, el Candomblé, la Umbanda y Kimbanda en Brasil, así como las manifestaciones africanistas en Puerto Rico y los demás países del área del Caribe, etcétera. Algunos de estos derivativos han llegado a Europa en décadas recientes, sobre todo de la mano de emigrantes retornados.

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view post Posted on 13/4/2009, 01:56 Quote
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SEÑOR DE LAS MOSCAS

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Es un nítido ejemplo de evolución sincrética entre esta religiosidad teísta-animista, las creencias cristianas de los esclavistas y religiones locales de pueblos como los Taínos, que se inició cuando muchos africanos del Golfo de Guinea fueron utilizados como esclavos en Haití y otros lugares del Caribe. El vudú también se encuentra muy extendido en regiones tradicionalmente esclavistas de Estados Unidos hasta la abolición, especialmente en Nueva Orléans. En Haití es notable la utilización como religión oficial que se hizo del vudú por parte del gobierno de los Duvalier para reforzar el poder de su gobierno.

En sus principios careció de un clero y de ritos regulares establecidos (liturgia), debido a que fue una religión perseguida por sus propietarios esclavistas, que los obligaban a convertirse al cristianismo.

Del vudú americano se derivan otras religiones como la santería, muy extendida en Cuba de naturaleza aún más mistificada por las corrientes cristianas, o la Umbanda en Argentina o Brasil. La santería —una de las máximas expresiones sincréticas del mundo— usa símbolos y santos cristianos, que dan imagen y representan loas y ritos anteriores, similares a los del vudú. Lo mismo sucede en la República Dominicana donde la Santería toma las figuras del cristianismo para representar sus loas.

El vudú ha sido un fuerte referente para la cultura popular, debido a la atribuida capacidad de los bokor para resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en su provecho (zombies), así como la de provocar la muerte a voluntad. De igual interés popular han resultado otros elementos folclóricos como las muñecas vudú. Existe una amplia literatura y filmografía al respecto, que tiende a deformar y demonizar lo que hoy por hoy es la religión de más de 40 millones de personas en todo mundo

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EL ENEMIGO

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Los Muertos Vivientes del Vudú

La sola palabra vudú evoca espeluznantes imágenes de muertos vivientes, de muñecas de cera con alfileres clavados, y otros ritos igualmente oscuros.

En realidad, el vudú es una creencia religiosa sincrética, es decir, una mezcla de catolicismo y antiguas practicas africanas, incluidos elemento fetichistas y distintos tipos de magia, como la blanca, la negra y la gris, que es una mezcla de las dos anteriores.

Sin embargo, no se puede negar que la primera, la magia negra, es la más importante dentro del vudú y es la que le ha dado la imagen de que el vudú es, por fuerza, algo siniestro.

El origen del vudú es africano, pero fue llevado a Haití y Nueva Orleáns por los esclavos. Sus ritos se practican entre cantos, sonidos de tambores y danzas. Sus dioses –a loa- representan las preocupaciones comunes a toda la humanidad: el amor, la finitud de la vida y la protección del hogar.

En sus manifestaciones más agresivas, los houngan, o sacerdotes, sacrifican animales y elaboran las famosas muñecas de cera o trapo, que atravesadas con alfileres causan dolor a la persona que representan. Junto a esto, la creencia en los zombies – es decir, un muerto resucitado al servicio de un brujo- ha dado la vuelta al mundo.

Según una leyenda, un houngan rechazado por una joven la maldijo y esta murió poco tiempo después. Como el ataúd era demasiado pequeño para ella, le doblaron el cuello para que pudiera caber en él. Mas tarde, durante el velorio uno de los asistentes tiro su cigarrillo, que cayo sobre uno de los pies de la difunta y le hizo una pequeña quemadura. Después de unos meses corrió el rumor de que la muerta acompañaba al sacerdote rechazado. Pasaron los años y cierto día al joven reapareció en su casa. Explico que el houngan se había arrepentido y liberado a todos sus zombies. Quienes habían asistido al velorio, descubrieron con asombro el cuello intacto de la joven y la cicatriz de la quemadura en el pie.

También se cuenta que Joseph, un houngan, disponía de zombies para el corte de caña en una plantación cercana a Puerto Príncipe, la capital de Haití. La responsable de cuidar a los zombies era su mujer, quien cometió el error de alimentarlos con comida salada. Apenas probaron la sal –sustancia que permite que descubran su situación de muertos en vida-, los zombies emprendieron el camino de regreso a su pueblo natal. Al llegar y ser reconocido por sus familiares, éstos trataron de hablar con ellos, pero los zombies no se detuvieron y continuaron su desfile hacia el cementerio. Allí, cavaron con las manos en busca de sus tumbas. Tan pronto entraron en contacto con la tierra se convirtieron en cadáveres putrefactos.

Los Muertos Vivientes del Vudú (ciencia) estos relatos espeluznantes congelaron la sangre del espectador de principios de siglo, de la misma forma que la del lector contemporáneo. Sin embargo, sin menospreciar la fe de los creyentes en el vudú, se debe reconocer que los houngans posee un gran conocimiento del cuerpo humano y de las propiedades de las plantas que pueden causar efectos como los ya descritos.

Para respaldar esta tesis, es necesario recurrir a la experiencia de una de las víctimas de esta poderosa hechicería. Clarivius Narcisse, habitante del pueblo de L’Estere, en Haití, siempre había gozado de excelente salud, pero cierto día de 1962 de manera repentina e inexplicable enfermó, así que su hermana lo llevó a un hospital. El paciente apenas podía respirar. Su corazón perdía fuerza y el estomago le ardía. De pronto sintió que se quedaba helado y oyó que el medico le decía a su hermana “lo siento, esta muerto”. Clarivius quiso gritar que estaba vivo, pero no podía moverse. El medico lo examino una vez mas, le cubrió la cabeza con una sabana y firmo el certificado de defunción. Mas tarde, cuando sus amigos lo velaban, Narcisse podía verlos y oírlos, aunque no experimentaba ninguna emoción. En el cementerio oyó los lamentos de la gente y el ruido de la tierra que cubría su ataúd. Su siguiente recuerdo es que estaba de pie junto a su tumba en un estado semejante al trance. Dos hombre rellenaron su fosa, y con una cuerda atada a sus muñecas los condujeron a una granja, donde se convirtió en uno de los casi cien esclavos que trabajaban en ese lugar. El doctor Lamarque Douyon, director del centro psiquiátrico de Puerto Príncipe.

En Haití, afirma que uno de los efectos de las drogas que utilizan los brujos practicantes del vudú, es aparentar la muerte a la perfección. Las víctimas pasan por este periodo de inconsciencia que termina cuando son sacadas de su sepulcro, pero durante su actividad agrícola también les administran narcóticos.

Esta muerte aparente se puede apreciar también el drama de Romeo y Julieta. Narcisse que permaneció al menos dos años en ese estado, hasta que por alguna razón su explotador dejó de administrarles los fármacos a los zombies, quienes despertaron de su sopor y casi de inmediato mataron a su guardia.

Al parecer, todos recuperaron sus facultades y, tras una espera de 18 años, Narcisse volvió a su pueblo natal. No volvió antes por que sospechaba que su hermano –fallecido para la época en que Narcisse regreso- era el culpable de que el houngan lo embrujara.

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view post Posted on 13/4/2009, 02:55 Quote
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GRAN DUQUE

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Los oscuros secretos del vudù

Energías oscuras, maleficios y muñecos para dañar a las personas son algunas de las prácticas de esta magia oscura que mediante rituales se conecta con espíritus y dioses negativos.

Al igual que la luz y la oscuridad y el día y la noche, existen brujos buenos y brujos malos y obviamente, magia blanca y magia negra.

Si bien esta última es una practica que no se divulga fácilmente y que se mantiene en círculos cerrados, existen muchas personas que realizan estos ritos cuando quieren lograr ciertas cosas o forzar situaciones.

Una de las corrientes que más se relacionan con las energías oscuras es el vudú, que según el “Diccionario de Sueños y Términos Vudús, es una palabra de origen africano que viene de la deformación de vaudoux, un dios serpiente con poderes de oráculo y también del término vodou, que significa espíritu. En zonas de dicho continente, este reptil es mantenido dentro de una jaula y se le venera como una divinidad.

Además de lo anterior, esta práctica se relaciona con trabajos y ritos realizados por magos conocedores de las energías oscuras. Lo más representativo de esto, son los muñecos con forma de figura humana, a los que se les amarran los miembros y se les atraviesan agujas para hacerle daño a su contraparte humana.

A América, el vudú llegó con la llegada de los esclavos negros, quienes trajeron todo un mundo de rituales y dioses que se mezclaron con ceremonias cristianas.

Actualmente, esta práctica se ha vuelto cada vez más poderosa y es utilizada como herramienta de magia negra. Siendo aplicada intensamente en países del Caribe como Haití, Jamaica y Estados Unidos, al igual que en Sudamérica.

Sin embargo, al momento de buscar personas que hablen de estos ritos y cuenten su experiencia, nadie quiere dar la cara y prefieren entregar información de forma anónima.

ALGUNOS RITOS VUDÚ

Antiguamente, muchas de las ceremonias vudúes eran realizadas en el más absoluto secreto ya que incluían incluso sacrificios humanos. Con el paso del tiempo, los sacrificios humanos fueron reemplazados por animales donde se degüellan gallinas, conejos o corderos. Estos ritos son ofrendas para el dios que dirige el maleficio, llamado Loa.


Uno de los objetos más conocidos de esta práctica, son los muñecos. Estas figuras se pueden fabricar de distintas maneras pero para que sean realmente poderosos deben ser hechos por expertos en vudú. La finalidad de estos es hacer un maleficio contra una persona determinada.

Para fabricarlos, son necesarios objetos personales de quien va a ser la víctima y que ésta los utilice usualmente. Como por ejemplo, una camisa, calcetines, ropa interior o algo personal del individuo. Con esto se arma la parte exterior del muñeco. El relleno puede de paja o algodón, que también se mezcla con algo de la persona como pedazos de uñas de las manos o de los pies o cabellos, entre otras cosas.

La razón de utilizar estas cosas es que tienen vibraciones de la víctima. Después de construido el muñeco, generalmente se debe sacrificar un animal agregándosele un resto de la sangre a la figura. La sangre es muy importante ya que representa el contacto con la vida, dándole vida al ser.

El muñeco en sí representa a la persona a la que se quiere hacer un maleficio. La cabeza representa la mente y cuando es trabajada con magia negra a la victima se le producen diferentes malestares y trastornos mentales como estrés, depresión y falta de control de sí mismo, entre otras cosas.

Las extremidades, por otra parte, son trabajadas con ataduras para que la persona quede literalmente atada de brazos, sin poder hacer nada. Mientras que las amarras en las piernas pueden llegar a producir problemas al caminar. La idea es que no pueda avanzar tanto mental como físicamente.

Una vez que la muñeca está hecha el vuduista se concentra mentalmente en la imagen de la victima y mientras repite el nombre, le clava los alfileres. En ese momento, la persona a la que se está dañando va a sentir dolor en las partes donde se le han clavado los alfileres. Para que el muñeco tenga una mayor efectividad se debe colocar en la casa de la victima en un lugar que no sea visto, porque o si no el hechizo se rompe. Muchas veces los brujos los van a dejar a un cementerio para que los espíritus que ellos han invocados trabajen con más fuerza.

PARA QUÉ SIRVE EL VUDÚ

Los muñecos vudús pueden ser usados con diversos objetivos. Pueden usarse para atraer riqueza, encontrar pareja, defenderse contra un enemigo, impedir una infidelidad, atormentarle la vida a una persona hasta eliminarla e incluso, causar la muerte.
Una persona que es víctima de una brujería vudú se convierte en esclavo del brujo que la realizó y las consecuencias para aquel que sufre un sortilegio de este tipo son muchas. Una de estas es la pérdida de la voluntad, ya que la persona se encuentra a la orden del brujo. El que puede llegar a convertirlo en un verdadero zombi.

CÓMO IDENTIFICARLO Y DEFENDERSE

Si usted siente algún tipo de dolor fuera de lo común, tiene pesadillas, nauseas o se siente con un desánimo muy grande puede que esté siendo víctima de la magia negra o magia vudú.

Si tiene dudas, lo mejor para defenderse de estos hechizos maléficos es darse baños con sal gruesa y vinagre de manzana tres veces a la semana. Otro de los escudos más potentes es la conexión con Dios y la oración. La fe, una mente fuerte y una personalidad segura pueden ser la mejor protección contra estos maleficios.

Ahora, si siente que su casa está cargada, encárguese de revisar cada rincón de su jardín, patio y también el interior de su hogar, para verificar si es que existe alguno de estos muñecos para así quemarlo y deshacer el mal.

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view post Posted on 13/4/2009, 18:58 Quote
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DIABLO

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ADVERTENCIA VUDU
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¡Vu—dú! Dos simples sílabas que despiertan en nuestra imaginación el obsesivo sonido de los tambores, las cimbreantes figuras de bailarines poseídos por oscuros dioses, ídolos de barro atravesados por alfileres asesinos. Viejas películas en glamuroso blanco y negro, el lento desgranarse de los blues del pantano, los ojos en blanco de zombis y muertos vivientes, el ritmo frenético de la rumba, sangrientos sacrificios al pie de altares desconocidos... Bueno, bueno. Antes de seguir, una justa advertencia, una necesaria aclaración: el Vudú, como su hermana caribeña la Santería, es mucho más que esa imagen típicamente de género que hemos evocado arriba. Son, de hecho, religiones populares afroamericanas cuya verdadera naturaleza abarca complejos fenómenos sociales, culturales, religiosos e históricos. No en vano los antropólogos optan, a la hora de referirse al Vudú, por emplear la grafía francesa propia de Haití, escribiéndolo Vodoun, para diferenciarlo radicalmente del concepto popularizado por el cine y la literatura fantástica, que lo han convertido prácticamente en sinónimo de brujería y/o magia negra.
Los interesados en la verdadera esencia de las religiones afroamericanas pueden, y deben, husmear entre las páginas que Alfred Métraux, Roger Bastide o Wade Davis han dedicado al Vodoun haitiano, las que Zora Neale Hurston o Robert Tallan dedicaran al Vudú y el Hoodoo —que en justicia debería escribirse Judú— del Sur de los Estados Unidos; las que Fernando Ortiz y Lydia Cabrera, entre otros escribieran sobre la Santería afrocubana, el diario de viaje del director de cine Henri Georges Clouzot a través del Brasil, del Candomblé y de la Macumba, o las más recientes descripciones de la moderna Santería neoyorquina, escritas por la portorriqueña Migene González Wippler.
Porque lo que ahora tenéis entre las manos es un libro de relatos de horror. Todos están, desde luego, relacionados con su lado más oscuro y siniestro, con las prácticas mágicas, los hechizos y las maldiciones, las crónicas negras y los asesinatos rituales. Sería absurdo negar el atractivo morboso que ejerce sobre nosotros esa cara oscura del Vudú. Ya la simple realidad de la existencia hoy día de religiones basadas en el sacrificio y las prácticas mágicas, no sólo en países tropicales y “atrasados”, como nos gustaría creer, sino en el interior mismo de nuestras grandes ciudades, resulta francamente inquietante para el hombre presuntamente civilizado. Y es que quizá lo más terrorífico del Vudú sea cómo lo real y lo fantástico se entremezclan en él, de forma difícilmente discernible. No estamos ante fenómenos sobrenaturales incomprobables, ante paganismos ancestrales ya desaparecidos, ante criaturas más bien míticas como vampiros y hombres lobo. Cualquiera que lo desee puede consultar las incontestables pruebas reunidas en torno al caso de Narcille Clovis, el fenómeno zombi más documentado de Haití. Y, sin llegar a extremos melodramáticos, cualquier turista avisado puede asistir a ceremonias y fiestas rituales a lo largo de todo el Caribe y buena parte de Sudamérica, visitar el Museo del Vudú en Nueva Orleáns, o comprar cualquier accesorio que necesite para sus hechizos santeros en las muchas “botánicas” del Harlem Hispano de Nueva York o de la Pequeña Cuba de Miami.
Son estos aspectos únicos, la contemporaneidad de una religión pagana procedente del Africa oscura y su posible poder real, los que han hecho del Vudú uno de los temas predilectos de la literatura fantástica y de terror. Desde los tiempos de “Weird Tales”, en plena era dorada del pulp, el Vudú es presencia continua en el cuento de horror y, aunque se eche quizá a faltar al arquetípico Hugh B. Cave, autor que residió largas temporadas en el propio Haití, de las páginas amarillentas de los pulps hemos entresacado joyas como Madre de Serpientes de Robert Bloch, Palomos del Infierno del texano Robert E. Howard —que aporta aquí el mito de la zuwenbi, verosímil invención del propio Howard—, Papá Benjamín de William Irish —es decir, de Cornell Woolrich—, y Desde lugares sombríos de Richard Matheson.
Junto a estos relatos de terror clásicos, encontraremos historias que les fueron narradas a viajeros e investigadores como auténticas y libres de cualquier duda. Attilio Gatti, Vivian Meik, el célebre William Seabrook —que con su clásico Magic Island dejó bien establecidas las bases de la leyenda negra del Vudú haitiano—, la periodista Inez Wallace, Lydia Cabrera, Raymond J. Martínez y el Dr. Gordon Leigh Bromley, aportan sus experiencias —a veces personales— de la realidad del fenómeno zombi, de la existencia de sectas secretas africanas y siniestros rituales necrofílicos, del poder de los antiguos dioses de Africa, de las posesiones o “montas”, y de la terrible eficacia de hechizos y maldiciones.
Algunos de los relatos que incluimos son estrictamente (!!!) verídicos, como ocurre con los escritos por el investigador de lo oculto Brad Steiger y su esposa, tanto Los espeluznantes secretos del Rancho Santa Elena, que narra los famosos sucesos de Matamoros que inspirarían también a Barry Gifford su novela Perdita Durango, como La pócima de amor comprada con sangre. Y especial atención, por su realismo de puro y duro informe policial, merece ¡Asesinado al pie de un altar vudú!, la crónica de Richard Shrout que nos introduce en las oscuras relaciones que unen la práctica de la Santería con el narcotráfico y el hampa latina de Estados Unidos. Todo un episodio de “Miami Vice”.
La mítica conexión entre el Vudú y la música popular queda ejemplificada tanto en el clásico Papá Benjamín, con su jazzístico y maldito Canto Vudú, como en El Boogie del Cementerio de Derek Rutherford, un terrorífico Rock’n Roll que haría estremecer de miedo al mismísimo Screamin’ Jay Hawkins. Y la presencia del cine de terror más clásico la encontraremos en Yo anduve con un zombi, que diera pie —convenientemente mezclada con Jane Eyre— a la legendaria producción de Val Lewton, dirigida por Jacques Torneur, además de, nuevamente, en el relato de William Irish, llevado a la pequeña pantalla por Ted Post en 1961, y víctima de toda una adaptación inconfesa en el clásico de episodios Doctor Terror, producido por la británica Amicus Films. Pero, cuidado, no en Zombi Blanco de Vivian Meik, sin relación alguna con el film del mismo título. Por cierto, he de confesar aquí que el título de esta antología lo hemos tomado prestado de Voodoo Dawn, la película —y novela— de John Russo, con la que el coautor de La noche de los muertos vivientes quiso pagar su deuda con el Vudú.
No quiero dar paso ya a los misterios del Caribe y el Africa profunda sin otra advertencia: a pesar de nuestro criterio, digamos que geográfico, los relatos no siempre se ajustan estrictamente a su área territorial, y es que nuestra selección no pretende ser ni exhaustiva ni, mucho menos, ortodoxa. Como veréis se mezclan en ella los relatos y los hechos reales, la crónica negra y los cuentos de fantasmas, el Vudú, la Santería y hasta otros cultos más terribles y desconocidos. Se trata tan solo de explorar —y explotar— ese lado más siniestro, terrorífico y brujeril del Vudú. Su leyenda negra —muchas veces falsa, otras no—, su folklore más fantástico, su imagen más pop. Yo, por mi parte, confieso que siento por el verdadero Vudú y la Santería el mayor de los respetos y una gran simpatía.
Puede que vosotros, cuando hayáis terminado de leer las páginas que siguen, también deseéis profundizar más en las religiones afroamericanas. Ya se sabe, si no puedes vencerles, únete a ellos.


VOCABULARIO


ABAKUÁ (Abakwá, Abacuá): Secta afrocubana, también conocida por el nombre de Ñañiguismo o ñáñigos, procedente de los pueblos Efik y Ekoi de la Costa Calabar del Oeste de África. El término Abakuá se refiere al pueblo y la región de Akwa, donde floreció esta sociedad en el continente africano. Aunque actualmente se la da por desaparecida, desde mediados del siglo XIX y hasta muy entrado el XX, la Sociedad Abakuá ejerció una enorme influencia secreta en la vida política y social de Cuba, como puede comprobarse en la novela que le consagró Alejo Carpentier: Ecue—Yamba—O.

AMARRE: Se llama así en la Santería al acto ejecutado por un brujo o curandero con el fin de retener a la persona amada, manteniéndola bajo su voluntad. Se trata, esencialmente, de un hechizo amoroso.

BABALAWO (Babalao): Sacerdote santero dedicado al culto adivinatorio de Fa o Ifá. Su nombre significa “Padre y dueño del secreto” en lengua yoruba, de cuyo Oráculo de Ifé africano proviene este culto. Más generalmente, sacerdote santero.

BABALOCHA: Sacerdote santero encargado de las ceremonias de iniciación de los nuevos santeros.

BAJAR EL SANTO (Coger el Santo, subir el Santo, tener el Santo, etc.): Frase que se usa familiarmente en la Santería para denominar la posesión física de un creyente por alguno de los santos u Orichas, llamada a su vez “monta”.

BARÓN SAMEDI: Loa o dios Vudú, señor y guardián de los cementerios, algunas veces identificado con Guedé, que es representado por una gran cruz colocada sobre la tumba del primer hombre enterrado en el lugar. Junto al Barón la Croix y el Barón Cimitière, forma la tríada de los Barones Vudú, todos con herramientas de enterradores.

CANDOMBLÉ (Candombé): Nombre que designa en Bahía (Brasil) ciertos cultos —y sus prácticas— afroamericanos, muy similares al Vudú y, sobre todo, a la Santería. Aunque originalmente era africano y yoruba o nago, rindiendo por tanto culto a los Orixás al igual que la Santería a sus Orichas, posteriormente se han introducido variantes como el Candomblé Blanco, con divinidades indias autóctonas. Al igual que, a veces, las palabras Vudú y Santería, Candomblé puede designar tanto la religión como sus prácticas, las ceremonias y, al tiempo, el recinto donde se celebran.

DAMBALLAH (Damballah Wedo): Loa o dios Vudú de la lluvia, los ríos y los lagos. Su símbolo es la serpiente, generalmente una boa constrictor rojiza, y al tratarse de uno de los Loas más poderosos, temidos y adorados, ha contribuido sobremanera a extender el error de que el Vudú es un simple culto a la Serpiente.

EBBÓ (Ebó): Palabra yoruba que designa en Santería la ofrenda de frutas y dulces o el sacrificio de animales cuadrúpedos y de aves que se ofrece a los Orichas para obtener su favor.

GANGÁNGÁME: Sacerdote o brujo perteneciente a la secta Gangá de la Santería cubana, de origen congo o bantú, y fuertemente animista. En ella se adora a los espíritus de los muertos, y está fundamentalmente orientada hacia la magia y los ritos funerarios.

GRIS GRIS: Hechizo mágico Vudú que puede consistir tanto en un simple sacrificio animal, como en una bolsa llena de objetos mágicos, en un talismán o en un fetiche. Puede usarse tanto para el bien como para el mal, y ejerce su influencia sobre la suerte de aquél a quien se le destina. A veces designa un dibujo místico en el suelo, similar a los vevés haitianos. Es un término propio del Sur de los Estados Unidos, pero procede del africano Gri—Gri, de igual significado.

GUEDÉ (Ghede): Loa Vudú de la muerte y los cementerios. Designa tanto una divinidad como a un conjunto de dioses, relacionados siempre con los cementerios, la muerte, los ritos funerarios y el culto a los antepasados. Procede del pueblo de los Ghede—vi, casta africana de enterradores llevada como esclavos a Haití. Paradójicamente, Guedé posee también connotaciones fálicas, siendo también Señor de la Vida, muy dado a las obscenidades y a la bebida.

IWORO: En lengua yoruba, dícese de los santeros y creyentes que son hijos de Obatalá.

IYALOCHAS (Yalochas): Sacerdotisas santeras, equivalentes femeninos del Babalocha o Babalao.

LENGUA: Nombre que se da en la Santería a los rezos y frases litúrgicas que se recitan en lengua yoruba. Asimismo, la Sociedad Abakuá denomina “lengua” al dialecto ñáñigo, y en el Vudú se llama “langage” a la lengua usada en los sagrados ritos africanos.

LUCUMÍ: Nombre que dieron arbitrariamente los cubanos a todos los negros procedentes de Nigeria, la mayoría de ellos yorubas, por lo cual ha quedado también como sinónimo de yoruba y de la propia Santería, de predominio nigeriano.

MAMALOI: Familiarmente, nombre con el que se designa a las sacerdotisas Vudú, sobre todo en el Sur de los Estados Unidos, pero a veces también en Haití.

OBEAH: Nombre que recibe en algunas islas del Caribe —Trinidad, Martinica, Jamaica, etc.— la magia afroamericana, y que equivale hasta cierto punto al Vudú y la Santería.

OMÓ (Omó Oricha): En yoruba, hijo de Santo. Es decir, aquél que ha sido iniciado por completo en la Santería y elegido ya por su Oricha correspondiente.

ORICHAS (Orischas): Nombre genérico de las divinidades yorubas a las que se rinde culto en la Santería, y también en el Candomblé brasileño con el nombre de Orixás. Son el equivalente de los Loas del Vudú, y al ser sincretizados con el Santoral católico, la palabra Oricha deviene a su vez sinónimo de Santo.

ORO: En yoruba, la palabra que designa el cielo, el lugar de residencia de los Santos u Orichas.

OUANGAS (Wangas): Maleficios Vudú, actos de magia negra contra un enemigo o amuletos mágicos que se emplean con fines egoístas o malignos. También mal de ojo.

PALO MAYOMBE (Regla de Palo): Secta afrocubana de origen bantú, inclinada profundamente hacia la magia y la brujería. Con el nombre de Palo Cruzado se subordina al sistema yoruba de la Santería, al que complementa con prácticas y dioses congoleños, siempre con un enfoque más práctico y utilitario. Tal es la forma de este culto, que Mayombé es a veces el nombre que se le da al espíritu del mal, y el término mayombero sirve para designar a todos los brujos en general.

PAPALOI: Familiarmente, nombre que se da a los sacerdotes del Vudú.

PATAKÍ (Patakín): Relato cuyo protagonismo puede correr a cargo de los dioses, de reyes, animales y hasta objetos, de carácter mitológico y moral. Encabeza, acompañado de un refrán o conseja, cada signo (odu) del Diloggún o Tablero de Ifá, el sistema adivinatorio yoruba usado en Santería.

PIEDRA (Otán): Piedra sagrada en la que se supone reside el espíritu de un Santo u Oricha; se guarda en una “sopera” y se le hace el “ebbó” que corresponda a su Oricha.

REGLA DE OCHA (Regla Lucumí): Nombre que se le da también a la Santería. Dos son las Reglas principales afrocubanas: la Regla de Ocha o Santería, y la Regla de Palo o Palo Mayombe.

SANTOS: Al llegar a Cuba, los Orichas yorubas fueron asimilados por los esclavos a los Santos de sus amos, para poder adorarlos y celebrar sus fiestas. Lo mismo ocurrió en Brasil y en Haití, donde Orixás y Loas tienen sus Santos correspondientes. De este fenómeno sincrético deriva el término Santería, extendido después a toda Latinoamérica y Estados Unidos.

SANTISMO: Aunque a veces se le llama también Santería, no debe confundirse con el culto afroamericano originado en Cuba. Se trata de un sincretismo amerindio propio de México y la frontera de Estados Unidos, que utiliza prácticas tanto del catolicismo más ferviente como de viejos rituales aztecas, mayas e indígenas en general. Está estrechamente relacionado con los artistas imagineros mexicanos y chicanos, muchos de los cuales pertenecen a sectas santistas, y sus prácticas, miembros y área de influencia se guardan en el máximo secreto.

SOPERA: Recipiente donde se guarda y protege el “otán” de un Oricha, así como sus collares y otros objetos sagrados. Al contacto con el español se debe que este recipiente, originalmente una vasija de madera o barro, cobrara la forma y la decoración de una sopera barroca, pintada con los colores de su Santo.

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DIABLO

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COMO HACER UN MUÑECO DE PODER

Los muñecos han sido usados desde tiempos inmemoriales como vínculos psíquicos entre el mago o brujo, y el objetivo ritual que éste persigue. Como son objetos que crean un lazo mágico y directo con la persona a la que representan, tienen mucho poder como también el muñeco vudu.

Muñeco vudu de poder

Para armar un muñeco vudu y transferirle poder, usted, simplemente deberá seguir paso a paso la explicación básica del armado. Ante todo, fíjese primero en los elementos que necesitará, y luego, disponga todos los materiales sobre una mesa.

Cuando realice el muñeco, trate de imprimirle algún detalle que sea característico de la personalidad o del físico de aquél a quien representa, ya sea usted u otra persona.
Por ejemplo: un lunar, una cicatriz, el color del pelo, una ceja más levantada para denotar su perspicacia, etc.

Estos detalles son de libre elección, pero recuerde que deberá tenerlos en cuenta, a fin de lograr la mejor representación física posible de la persona a la que desea simbolizar mágicamente.

Una vez que realice el modelo base, el muñeco vudu de poder estará terminado, pero sin cerrar, con una pequeña abertura para ser cosida durante el ritual.

De esta forma, podrá rellenarlo con los elementos especificados en cada caso: hierbas, semillas y otros elementos según el ritual a realizar.

Le sugerimos un alfiler de gancho grande o la misma aguja que usó para coser nuestro muñeco vudu para cerrarlo provisoriamente, y así, evitar que el relleno base de algodón se salga.

Armado del muñeco vudu

Materiales
• Tela blanca, de algodón o similar de 40 cm. por 40 cm., aproximadamente
• Aguja e hilo grueso, o lana de color violeta.
• Algodón para el relleno base.
• Lanas de varios colores para el pelo.
• Hierbas (las requeridas en cada ritual).
• Semillas (las requeridas en cada ritual)
• 1 marcador o rotulador indeleble.
• 1 tijera
• 1 cartón o cartulina para hacer el molde.
• Opcional: alfileres (para sujetar la tela), botones para los ojos, otros elementos que desee agregar.

Primer paso:
Doble la tela al medio (para que salgan 2 figuras iguales), apoye el modelo del muñeco vudu de cartón o cartulina encima y dibuje con rotulador.

Segundo paso:
Con una tijera para cortar tela, corte prolijamente el contorno de la figura del muñeco. (A fin de evitar que la tela se deslice, puede usar alfileres para sujetarla).

Tercer paso:
Coloque los dos pedazos de tela, uno encima del otro, y cósalos por el borde para unirlos. Puede usar hilo o lana del color que usted prefiera.

Cuarto paso:
Al llegar a la cabeza, recuerde dejar una abertura para, después, poder rellenar nuestro muñeco vudu con el algodón y los elementos de cada hechizo.

Quinto paso:
Dibuje o cosa la boca, coloque botones simulando los ojos y añada el pelo hecho a base de lana.

Sexto y último paso:
Al hacerlo, no olvide que el muñeco lo representa a usted o a otro; por lo tanto, elija lana amarilla, si la persona es rubia o marrón o negra, si es morocho/a.

Semillas para rellenar el muñeco vudu

Para rellenar el muñeco vudu que intervendrá en el ritual encargado de atraer el amor, se utilizarán semillas de: canela.

Para aumentar la pasión: semillas de castaña.

Para apresurar la boda: semillas de naranjo.

Para que se cumplan sus pedidos económicos: semillas de girasol.

Para el éxito en los negocios: semillas de sésamo, avena, trigo.

Para aumentar sus ingresos: semillas de arroz, maíz, lentejas.

Para pedir por la salud de un enfermo: semillas de manzano, pino.

Para superar una audición no olvide rellenar su muñeco vudu con: semillas de roble y sauce.

Para recuperar la vitalidad: semillas de mandarina o durazno.

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view post Posted on 26/4/2009, 23:02 Quote
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Dioses y Ritos Vudu


INTRODUCCION


Las comidas y bebidas en la práctica voduista son de tal importancia que, sin ellas, verdaderamente, no hay culto.
Cada lúa se distingue no sólo por sus rasgos de carácter y sus actuaciones, sino asimismo por sus gustos y preferencias: Ercilí está indisolublemente asociada a la pareja de palomas blancas y a los peces fritos en aceite, así como a los dulces finos, al merengue y al liqué. A casi todos los Ogún se les relaciona con la ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas y, a los luases diablos, con el sacrificio de verracos, signo inequívoco de su poder bestial.
Los santos "comen" como los hombres, se alimentan con la sangre y otras partes ofrendables de los animales y demás alimentos que se les entregan en las ceremonias conocidas, muy significativamente, con el nombre de manyé-luá.
Las ofrendas constituyen la materialización de la relación contractual establecida entre la divinidad y su caballo: ésto se las ofrece en pago a los servicios recibidos, al bienestar alcanzado y, en síntesis, a la labor realizada por aquélla en un período.
También, esperando buenos frutos como resultado de su actuación futura. Cuando el lúa no recibe lo que se le ofreció en recompensa por sus trabajos, se venga de su "hijo" de diversas maneras. De modo que el equilibrio en la relación servidor/luá se logra a base del cumplimiento de los "sacrificios" pactados entre uno y otro.
La ofrenda, en efecto, constituye un claro indicador de la relación mencionada. Si un lúa rechaza una comida, es una señal de que algo ha quedado mal y que la divinidad está disgustada. Todo debe disponerse en el manyé de modo riguroso de lo contrario se producirán reacciones negativas como la apuntada. Cuando Ercilí no se posesiona de su caballo es porque manifiesta ese rechazo y entonces deberá repetírsele la ceremonia, habitualmente al año siguiente.

Existen animales tabúes en las comidas de los santos; entre ellos cabe mencionar el pato, el pavo y la jicotea, entre otros. Los más recurrentes son el chivo, el cerdo y las aves como el gallo, la gallina y la paloma.

Los cigarrillos únicamente les son ofrendados a Ercilí, mientras que la mayoría de los luases fuman tabacos, en especial los miembros de la familia de los Ogún. Por último, tanto el agua como el café suelen colocarse en el altar en recipientes en número de dos; por lo general, en uno se pone café amargo y en el otro café normal, y se procede de idéntico modo con el agua.
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LA FAMILIA DE LOS OGÚN

Los miembros de esta familia se caracterizan por su porte marcial y porque eligen como lugar de residencia el bosque. Existen diecisiete ogunes y todos visten y comen igual. En general, cuando hacen acto de posesión en un caballo, "llegan serenos, se muestran cordiales y les gusta conversar". A menos que haya problemas graves, no emplean la violencia gratuitamente.
Junto con los luases lbó, beben la sangre directamente de la herida del animal que se les sacrifica. Gustan de la bebida y del tabaco. No obstante, hay integrantes de este grupo que rompen con los rasgos caracterológicos aportados. Veamos en detalle la personificación de los más relevantes:


OGÚN DEL MONTE

Viste camisa roja —aunque en ella se observan motivos en negro— y pantalón azul marino. Sus atributos son un machete y una botella de aguardiente de caña, su bebida preferida. Los animales que se le sacrifican son el chivo y el pollo colorados. En su manyé lúa se incluye todo tipo de viandas. Los colores simbólicos son el rojo y el negro; en Cuba, son el morado y el verde y Belié Belcán porta un traje verde con adornos en rojo.

OGÚN BATALÁ

Éste es el esposo de Ercilí; viste igual que ella —es decir, completamente de blanco— y no ingiere bebidas alcohólicas, rechazadas por la santa. Esta última característica sólo la tiene Ogún Blanco, en Haití. Este santo vodú participa en el serví-luá dedicado a Ercilí, donde come la misma comida que ella. Se afirma que no es otro que Ogún Guerrero y se le representa con una espada en la mano y una gorra de plato.


OGÚN GUERRERO

Se le representa según la popular cromolitografía de Santiago Apóstol o de san Jacobo el Mayor, con una gorra colorada en la cabeza y una espada en la mano. Se dice que es la verdadera pareja de Ercilí, por lo que habría entonces que identificarlo con el san Jacobo el Mayor.


OGÚN DEL RÍO

Es un santo acuático, como su nombre lo indica. Su elemento distintivo es el agua dulce. Cuando se posesiona de su caballo lo prímero que pide es un vaso de ese líquido. Como a Ogún Balendjó, debe echársele mucha agua encima, no importa que esté empapado. Su iniciación no tiene que hacerse necesariamente en un río, pero sí deben emplearse en ella como prendas, piedras de él que son bautizadas en nombre de la divinidad para hacerle reconocer que ya no vivirá más en el agua, sino que se trasladará a otro lugar de residencia. Esas piedras son colocadas en un plato que se sumerge en la corriente. Luego ellas permanecen colocadas en una palanganita blanca sin usar, que se llena periódicamente con agua clara y limpia.


OGÚN CHAL

Se diferencia del resto de los ogunes por sus cualidades cleptómanas. Roba para compartir lo sustraído con sus hermanos.


OGÚN BUÁ

Es Ogún del Monte


GRAN BUÁ

Se le considera el dueño del monte y, como tal, debe pedírsele permiso para realizar en él cualquier acto. Como Criminel y Togó, pertenece a la clase de luases a los que hay que darle su manyé luá en "el centro de Guinea", es decir, en lo profundo del bosque. Se distingue por su carácter hosco y huraño: al comer "no mira a nadie". "Es malo siete veces", lo que lo sitúa —igual que a los dos santos antes mencionados—en el grupo de los loas diablos. Su poder resolutivo es excepcional: lo que no resuelve él, muy pocos santos Io pueden resolver. Muy vinculado en Haití a la actividad de hechicería terapéutica, como la preparación de los polvos mágicos con que trabajan los hunganes, y las curas. En cuanto hace su aparición "coge palo", es decir, necesita ponerse en contacto con la vegetación, en particular con los gajos de los árboles de los cuales se cuelga con gran eficacia: aquí se le conoce como el "señor de la horquetas". Mientras se desplaza, hace mucho ruido. Se le ofrenda un macho entero o verraco, que debe enterrársele en un hueco cavado al pie del árbol donde habita.


CRIMINEL

El color simbólico de Criminel es el rojo: símbolo también de su gusto por la violencia. En efecto, haciendo honor a su nombre, tiene una marcada predilección por los derramamientos de sangre .Tiene fama de bebedor incansable, fuma mucho y blande casi siempre un machete, con el cual realiza espectaculares juegos. Tiene porte de hombre decidido y brusco y, al hacer acto de posesión, se sube las piernas del pantalón a la altura de las rodillas. Vive en los árboles, por los cuales siente una especial predilección.
Sus poderes descomunales lo pueden llevar a revolcarse en el fuego de una hoguera o a introducir en ella a otra persona sin que ésta sufra lesiones. Cuando se encoleriza, puede ingerir aguardiente con picante (kimanga), frotarse picante en el rostro o agredir con él a terceras personas.


TOGÓ

Se le conoce como el "carnicero" por su predilección y uso de las armas blancas —por excelencia el cuchillo y el machete—. Al posesionarse de un caballo, lo hace con fuerza descomunal y con fuertes ruidos. Se afirma que despliega tanta fuerza que rompería una cadena, si lo ataran con ella. Es muy solicitado en el momento del sacrificio de animales, por la gran destreza y precisión que despliega en ese acto. Hay que tener extremo cuidado cuando Togó participa en estas ejecuciones cruentas, porque con mucha frecuencia hunde el arma en su abdomen.
Sus colores simbólicos son el rojo y el negro.


SENCHÉ

A pesar de que se afirman que es hijo de Cemiché —que vive en el cementerio—, por sus rasgos y atributos personales se le considera otro miembro de la familia de los Ogún. Quizás su nombre sea una derivación de Ogún saint Jean o de saint Michel Arcángel, quien se presenta en una ceremonia y se le proporciona un huevo o una copa de agua para calmarlo.
Su manyé luá no tiene fecha fija en el calendario litúrgico, como el de otros luases. Se le arma una mesita en el suelo, al pie del poste central de la enramada o tonell. Se le cubre con hojas de jobo y encima de ellas son colocados los alimentos (dulces, licor, etc.) El primer día tenía lugar la ceremonia en que Zombi le sacrificaba un cerdo y pollos; al siguiente, el propio Senché sacrificaba una parte de los chivos y Zombi la otra, en una especie de segunda parte de la misma fiesta.
Viste un pantalón azul de brillo y una camisa roja, con una pieza terciada con estos dos colores, igual que los propios de un general. También lleva charreteras en azul y rojo. Se distingue por el brillo que irradia su vestuario. Al posesionarse de alguien, "llega formal, conversa muy bien, aunque se le nota un poco tristón, porque dice que los mejores obsequios se le entregaron a su compañero de actuación: Yudón".


YODÓN O YUDÓN

Es un "santo [vodú] de labor": no trabaja, sino que su función principal consiste en guiar a los demás santos. Cuando se presenta, les pregunta qué trabajo están haciendo los demás luases e imparte indicaciones. Se le considera como el cabecilla de los santos de labor o de fuerza. Al "llegar" a una fiesta puede consultar y se le pueden ofrecer obsequios.
Su manyé consiste en una inmensa tortilla con 21 huevos, arroz blanco, licor dulce, vino tinto o seco pero endulzado. Se le sacrifican, además, un par de palomas blancas únicamente. Vive en el agua; sus prendas hay que tenerlas sumergidas en una tinaja con agua. Entre ellas se distingue un collar blanco.
Se trata de un santo blanco. Hay quien afirma que es hermano de Senché: ambos comen de un mismo plato y participan en el mismo manyé, es decir, comparten la tortilla aludida. Los dos son generales. Yodón se distingue de Senché en que "llega" muy risueño.
Su vestuario es enteramente blanco. Porta una gorra de plato, con su "copa" encima. A su paso, se derrama mucho perfume.
Firma una especie de "pase" antes de empezar la fiesta y emplea para hacerlo un lápiz bicolor (azul y rojo). Luego moja los dedos en una tapita y hace como si estampara un cuño con ellos. Después hace una cruz y ese papel queda como constancia de que él ha pasado para autorizar la ceremonia.

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view post Posted on 27/4/2009, 20:50 Quote
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PLAZAS DEL CULTO

EL SANTUARIO O CAYE-MYSTÉRE (CAI-MISTÉ)


Un practicante voduista puede haber llegado a adquirir la experiencia y condiciones exigidas para ejercer el oficio de modo independiente. En ese caso tiene que construir una casita (denominada en Haití caye-mystére (cai-misté) destinada exclusivamente a los luases, separada de su casa de vivienda. Para su confección se emplean diversos materiales. En las zonas rurales lo más común es que este templo, por lo general pequeño, tenga paredes de tablas de palma o se empleen yaguas y techo de guano, es decir, sea un bohío. En los centros de culto vodú existentes en áreas urbanas, estas "casas de los misterios" o de luases son construidas con una variedad mayor de materiales, que va de las paredes de tablas o de mampostería hasta el techo de zinc o de hormigón.
Es frecuente encontrar en las casas de vivienda de los haitianos y sus descendientes pequeños altares levantados en un lugar poco visible de un dormitorio; en ellos los inmigrantes, por lo general, colocan imágenes de santos católicos, arbustos y otros objetos propios del vodú. En el suelo de esa habitación, cuando se trata de un oficiante, pueden observarse también sobre una alfombra de saco de yute o, en la superficie del suelo, objetos tales como carreteles de hilo de coser, monedas fraccionarias, etc., y tal vez una mesita con otros objetos rituales.
Como la mayoría de los componentes de las religiones no tradicionales de base africana, la estructura de los centros de cultos voduistas puede ser simplemente la de un bohío independiente, casita anexa a la casa de vivienda principal del hungán o habitación en el interior de ésta. Sin embargo, dicha estructura puede ser algo más compleja. Veamos cómo se distribuye el espacio y con cuáles fines en este último caso:

1. Un primer espacio independiente de la habitación donde se coloca el altar y que está destinado a servir de despensa o almacén de los alimentos, bebidas, velas, etc., utilizados en la ceremonia.
2. Dormitorio del jefe de la despensa, encargado de administrar y suministrar la base material en ocasión de la realización de los manyé-luá.
3. Pequeña pieza con puerta de acceso, generalmente cerrada, que hace las veces de antesala de la pieza donde está instalado el altar.
4. Sigue a la anterior una segunda pieza, con otra puerta de acceso, en la que oficia el hungán y donde está emplazado el altar principal. Éste consiste en una mesa de madera encima de la cual se colocan las piedras o fundamento de los luases que posee el sacerdote, algunos recipientes y los atributos de los misterios entre otros objetos rituales. A un lado del primero, puede haber otro altar más pequeño cuyos componentes denuncian las creencias espiritistas o santeras de sus dueños. Este segundo altar es más bien bastante común entre los descendientes de haitianos y pertenece a éstos o a sus esposas. El espacio de esta habitación puede admitir incluso un lugar donde se depositan las ofrendas y otro donde se sitúan la orquesta y el coro durante las celebraciones festivas.

En los altares existe un plato con agua o bebida alcohólica donde permanecen sumergidas la o las piedras que representan a las divinidades voduistas. El líquido de este recipiente será renovado cada cierto tiempo. A propósito, nos informó un oficiante voduista que su papá trajo de Haití una pequeña piedra que se tragaba al mismo tiempo que ingería ron; después de tenerla cierto tiempo en el estómago, la "devolvía" al exterior, o sea, la vomitaba. Ahora nuestro informante la mantiene en su altar dentro de un recipiente con ron y rellena esta vasija cada vez que observa que su contenido se volatiliza. No debe faltar en el altar la botella con el conocido tifei.

A modo de ilustración, describiremos en sus elementos fundamentales un altar voduista visitado en ocasión de un manyé-luá que tuvo lugar en la comunidad haitiano-cubana de Pilón de Cauto, ubicada en el firme de la Sierra Maestra, y que pertenece al municipio de Palma Soriano. En la entrada y parte superior del templo "nos dan la bienvenida" varias calaveras de chivo. El altar ocupa el lugar central del hunfó y se aprecian en él los siguientes objetos: en su parte superior banderas rojas, blancas y negras; en orden descendente, cadenas colgadas; varios pomitos, o sea, pequeños frascos de vidrio que pensamos contengan perfume y otras sustancias; una botella gigantesca de las antiguas Pepsi-Cola familiar a la que se denomina por la bebida ritual que contiene butei-gasine; varias velas encendidas; machetes y cuchillos dispuestos según su orden ritual y en el piso de tierra apisonada, un plato con piedras chinas de río sumergidas en agua. También en la tierra, al pie del altar, han colocado varias fuentes con alimentos frescos (carne de chivo, ñame blanco y amarillo cocidos, diversos tipos de dulce de harina de los que normalmente venden en los establecimientos comerciales públicos). Por último, se aprecian cromolitografía de varios santos, como santa Bárbara, la virgen de la Caridad del Cobre y san Lázaro.

Pegado a la misma pared, y muy próximo al altar voduista, hay un altar muy pequeño, con otras cromolitografías e imágenes de bulto entre las que se destacan la de san Lázaro y la de santa Bárbara. Un informante nos atestiguó que este último altar pertenecía a la esposa del "dueño de la fiesta", es decir, del hungán, que es cubana.

Cuando penetramos en el recinto sagrado, el sacerdote estaba sentado en un taburete situado en uno de los extremo frontales del altar. En la tierra, justamente al pie de éste, había un caldero de hierro cuyo contenido no alcanzamos a distinguir por la oscuridad; además había un orificio de unos treinta o cuarenta centímetros de diámetro. Frente al altar y en los ángulos que hacen las paredes de la habitación, cavaron dos huecos grandes en los que recibían sus ofrendas un lúa diablo (Ibó-la-famí) y otro miembro de su grupo. En señal de alegría fuimos recibidos con el saludo ritual: nos dieron primero la mano derecha y luego la izquierda. Esta misma disposición de ánimo se materializó en un brindis con una de las bebidas rituales -el tifei-, aunque luego nos invitaron a beber aguardiente de caña, si lo deseábamos. Alguien nos dijo que a veces también allí se ofrecen astillas de maderas olorosas como muestra de amistad

LA ENRAMADA

La casa de vivienda y la casa de los misterios, esta última independiente o anexa a la primera, son construidas de modo que quede un amplio espacio a través del cual se comunican orgánicamente, como si integrasen un mismo conjunto. En ese espacio se levanta una construcción hecha en ocasión de la realización de los manyé-luá o ceremonias de cumplimientos dedicadas a los luases. Como es lógico, hay variaciones en la manera de levantarlas o de disponerlas, pero aun en los centros de culto voduista ubicados en áreas urbanas, éste es el lugar donde se desarrolla la parte fundamental del culto público del vodú: los toques e invocaciones destinadas a llamar a los "santos", las danzas y la mayoría de los sacrificios rituales.
No necesariamente, la enramada o peristilo tiene que situarse anexa al hounfó, ni en ella se desarrollan todas las ceremonias vodú. Sí está muy cerca de él pero, generalmente, más bien anexa a la casa de vivienda principal. Se trata de un espacio rectangular techado con pencas de coco o de palma y abierto completamente por todos los lados. Según hemos podido verificar, no se emplean medidas precisas en ella ni tampoco existe una cantidad fija de hileras de palos para sostener la techumbre ni de los palos más finos que se entrecruzan para conformar ésta. En la generalidad de los casos, una vez concluidas las fiestas, se procede a desarmar la enramada, aunque conocemos casos en que el peristilo permanece en pie todo el año.

EL POSTE CENTRAL O POTEAU-MITÁN (POTÓ-MITÁN)

Es invariable que en el centro de la enramada se levante el poste central, "camino de los espíritus", y, como tal, objeto eminentemente sagrado. A su alrededor, en la tierra, se trazan los vévés, dibujos que simbolizan a los luases y que sirven para invocarlos. Según las creencias de los voduistas, es a través de este palo que descienden los luases para hacer posesión de sus caballos en el transcurso de los cultos en que se les invoca mediante cantos y toques de tambores.
En su parte superior se coloca el vaso preparado en el rito del "amarre de los cuatro caminos" y, un poco más abajo, las banderas con los colores simbólicos de las divinidades cuya presencia se reclama y, en ocasiones, los pañuelos que les identifican. También suelen recostarse a él los instrumentos musicales de una determinada batería —radá o petró—, el recipiente con los materiales empleados para trazar los vévés, calderos con centavos quemados o jícaras con otros ingredientes, todos estos, objetos que intervienen en el culto. Encima del dibujo simbólico trazado alrededor de su base depositan los animales que se sacrifican en las ceremonias, como parte de las ofrendas destinadas a los loas o espíritus.

OTROS LUGARES DE CULTO

Determinadas divinidades exigen que su manyé se les realice en el monte. Son los luases o espíritus que comen al pie del árbol en que ellos viven y allí se les realizan los ritos, que incluyen las invocaciones y depósitos de las ofrendas. Aunque están en medio del bosque, esos árboles, en ocasiones, conservan las evidencias de lugares de culto por los restos de alimentos o de
las velas que se colocan entre las raíces o en su base. Por último, cabe mencionar las porterías, las encrucijadas o "cuatro caminos", el buá-la-famí y las corrientes de agua como lugares en los que se realizan actos mágico-religiosos.

El culto a los Masa, Marassá, Gemelos o Mellizos

Los haitianos no tienen un sólido cuadro esquematizado del mundo sobrenatural. Es por ello que no establecen separaciones ni categorías rígidas para los seres que habitan. Eso lo ilustran fehacientemente los Marassá, Mellizos o Gemelos: se trata de una categoría especial de divinidades, en cierto modo, "aparte de los otros espíritus".
Los gemelos (Marassá), vivientes y muertos, son investidos de un poder sobrenatural que hace de ellos seres de excepción. En el panteón vodú, un lugar privilegiado les está reservado al lado de los grandes misterios.
Hay quienes pretenden que los Marassá son más poderosos que los luases. Ellos son invocados y saludados al comienzo de una ceremonia; después, en ciertas regiones, notablemente en Léogane, la presiden.
En el servicio vodú cerca de Plaisance, se comprueba lo dicho en el sentido de que en una misma ceremonia son invocados por separado a los luases, a los muertos, a los Marassá y a Dios. En él, después de los preparativos del manyé y del trazado del vévé, los oficiantes dirigen su atención a los Mellizos.
En el norte de Haití no existe un culto independiente para "los muertos" y para los Mellizos, a los cuales en ninguna ceremonia se les puede pasar por alto. "Desde que ambos [tipos de muertos] protegen y persiguen a los miembros de una familia, en correspondencia con el tratamiento que reciban, se ha hecho esencial que les sean dados en su honor elaboradas fiestas nocturnas, ritos funerarios, numerosos toques, misas católicas y ceremonias vodú" .
No obstante, los Gemelos son altamente reverenciados en vida.
A los efectos de poder notar los puntos coincidentes y las diferencias existentes entre el vodú haitiano y el que actualmente se practica en Cuba, es necesario que nos detengamos en la ceremonia. En ella los participantes se ponen sus ropas rituales, trazan el vévé y entonan esta canción:

Haz el vévé para mí, por favor.
La familia que toma sangre,
¿No ves que son inocentes?

El sacerdote se dirige a prepararles la comida a los Gemelos, toma dos o tres cestas cubiertas con paños blancos y mezcla maíz crudo, maní tostado, plátanos no cocinados o fritos, ñames, arencas, pan, confituras, berenjena, cereales, millo, coco, frijoles, mastuerzo de agua, todo tipo de licores y café. Cuando todo está listo, comienza a cantar:

¡La familia reunida!
Dossú, Dossa, Gemelos-Marassá
Si tú crees que he comido ya
¡La miseria caiga sobre ti!
El sacerdote invita a los Mellizos a asistir a la ceremonia y canta otra canción en su honor:
Gemelos, aquí hay bebida y comida
Dossú, Dossa, Gemelos-Marassá
Mi vida está en las manos de Dios.

Un tercer canto a los Mellizos es ofrecido antes de presentarles el manyé:

Gemelos, Gemelos
Dónde ustedes están comiendo.
Mientras los tamboreros tocan un ritmo, el oficiante pone parte de la comida dedicada a los Gemelos en un recipiente de calabaza. La ofrenda se deposita en los árboles, las corrientes de agua, las encrucijadas y en todos los lugares conocidos por ellos.

Hecho esto se canta:

Gemelos, he aquí la comida
que les entregamos.
Los Gemelos tienen la costumbre
cuando a ellos se la da [la comida]
de decir que no han comido.

Después de este responso, se les implora que se retiren y dejen a la familia sola:

Váyanse, Gemelos,
¡Gemelos del bosque, vuelvan a la floresta!
Váyanse, Gemelos
¡Gemelos del agua, vuelvan al agua!
Váyanse, Gemelos
¡Gemelos de casa, quédense en casa!
Váyanse, Gemelos
¡Gemelos de las encrucijadas,
Permanezcan en las entradas!

Cerca de las siete en punto, el hungán consagra los lugares arriba mencionados, que las entidades sobrenaturales gustan visitar, lo hacen con aspersiones de hojas de naranja sumergidas en agua bendita. Luego hace libaciones y lanza maíz al viento. Todo esto sucede al compás de los tambores y sólo recesa al dirigir el sacerdote a los presentes un breve responso, de corte protestante. Ahora él hace sonar la campanita y de inmediato sus asistentes tocan otros instrumentos y baten las banderas ceremoniales, lo cual constituye el saludo a los santos vodú. Siguen canciones, algunas de evidente sesgo católico, y toques, hasta que la ceremonia da paso a la invocación a Legbá, dios muy venerado por su edad y carácter y que debe ser el primero en acudir a ella.
Otro tipo de celebración muy diferente a la anterior, es la siguiente: la familia que tiene gemelos, vivos o muertos, deberá ofrecerles un manye- marassá una vez al año, el Día de Reyes, el Sábado Santo o en Navidad. El sacrificio es el acostumbrado, con la única singularidad de que debajo del peristilo el número de platos de los Mellizos puede llegar a ser fácilmente cincuenta. Se depositan aquí la sangre de las víctimas y las ofrendas de alimentos. Se sacrifican a los Marassá o Masa un chivo de pelo pardusco y gallina pintas. La distribución de la cena debe ser muy exquisita, porque, de cometerse algún desliz en ello, levantaría la furia de alguno de los miembros de esta grey tan susceptible. Algunos comen en un plato. Otros prefieren que la comida descanse sobre una hoja de plátano o sobre una estera. "No pueden sufrir la vista de cuchillos, de tenedores o cucharas".
La comida de los Gemelos se termina con el mismo rito con el que a veces cierra la fiesta para los muertos. Los restos de las ofrendas son mezclados en una calabaza grande o perol de madera. Una hounsi da tres vueltas al peristilo. El recipiente que lleva sobre la cabeza y después de haberles preguntado si estaban contentos, lo deja a su glotonería. Ellos se echan sobre esta pitanza como vuelo de pájaro y se disputan el contenido. Se les ordena, sin embargo, no romper los huesos con los dientes.
Si la comida es preparada para gemelos vivos, éstos son naturalmente los primeros en comer y solamente cuando están saciados, se ofrecen los restos a los invitados: se les aclama y no se cesa de preguntarles si están satisfechos.
A los manyé-masá siempre se comienza con una ceremonia de cumplimiento destinada a los muertos, en especial dedicada al espíritu de algún difunto de la familia. En ella se sigue el formato de una misa espiritista, con la diferencia de que los rezos son realizados en créole y no siempre son los mismos. Pero no se mezclan alimentos algunos.
Los Mellizos haitianos se odian mutuamente, igual que aquellos denominados Géminis en el zodíaco, cuyo símbolo —dos pedazos de madera atados juntos—"es figurativo del irreductible conflicto de procesos mentales contradictorios". Asimismo están investidos de poderes sobrenaturales o excepcionales: se ofrecen numerosos ejemplos de su capacidad para realizar maleficios y encantamientos. En Cuba, a los orichas de origen yoruba conocidos como los Ibeji, y más popularmente como Jimaguas, hijos clandestinos de Ochún y Shangó, se les estima por sus excepcionales poderes mágicos. En este panteón religioso cubano, a las divinidades gemelas se les incluye entre aquellas que han quedado "en un segundo plano de relevancia" y se las caracteriza así: transculturados en San Cosme y San Damián son jimaguas; protegen a los niños, son niños ellos mismos, como hijos de Changó vencen fácilmente. Sus contiendas se desarrollan con artimañas infantiles y aguda picardía. Son glotones, amantes de golosinas y del vino de palma. Cometen travesuras de todo tipo. Obbatalá los consiente mucho. Se visten como su padre Changó, de blanco y rojo.
En los manyé-masá observados, se les ofrece una atención particular a los niños, en los que se ponen de manifiesto las evidentes analogías existentes entre ellos y los mencionados orichas. Las características de éstos se asemejan bastante a las de los Masa. Por último, observamos que, al final de la ceremonia que se va a describir, se lanzan restos del manyé u ofrenda en algunas direcciones del : bosque, con el objetivo de que coman de él los santos vodús, los espíritus ancestrales y demás seres sobrenaturales.
El manyé dedicado a los Masa, como son designados en Cuba los Gemelos, es una de las comidas ceremoniales más atractivas del vodú, tal vez por el lugar jerárquico tan elevado que ocupan estos santos y por la estimación que se les tiene. Esta ceremonia posee rasgos particulares que deben ser destacados.

El altar y la ofrenda.

En la mañana del día de la "comida" principal, se dispone el altar en uno de los dormitorios de la casa de vivienda de la familia. A la entrada de la pieza se coloca en el suelo y justo en la esquina derecha un recipiente con agua.

Cuando uno accede a la habitación, se observan los componentes de la ofrenda próximos a las paredes de tablas y otros objetos litúrgicos.

A la izquierda, encima de unas hojas de plátano han sido colocados dos huevos, cacao, yuca y otras viandas y, a continuación en la misma dirección, maí mulé, arroz crudo, una planta cuyo nombre se desconoce y arroz con leche; a la derecha, un jibe cubierto con una tela blanca encima de la cual hay panes, café, leche, arroz con leche y otro recipiente cuyo contenido no se distingue, y, a continuación diversos dulces, como turrones de maní otra vez arroz con leche y al final algunas rebanadas de pan. Al lado izquierdo del jibe han depositado un pequeño recipiente con "agua bendita". Al igual que a ambos lados del improvisado y rústico altar, se destacan dos jarros grandes de aluminio con agua, aunque uno de éstos contiene, además, azúcar. En la parte superior del altar permanece encendida una vela.
Son las diez de la mañana. El hijo del hungán ordena que se levanten y lleven a la habitación a todos los niños. El resto de los familiares se coloca alrededor del altar y el sacerdote se sienta en su pequeño asiento frente a él. Los niños entran y salen con un margen muy grande de espontaneidad; el hungán, en ocasiones, les da dulces del canastillo.

El grito de ¡Abobó! que pronuncia el hijo del sacerdote marca el comienzo de la ceremonia. El coro le responde con otro ¡Abobó!. De ahora en adelante, como es habitual, se mantendrá esta estructura antifonal en el canto: el solista pone el primer canto.

La peurillé, pourlá'e' est bien
je demandéz pardó...

cuando el coro le responde, dice:

La peurillé, pour les Masá...

El joven, mientras canta, agita la maraca ritual (o assón), rítmicamente. Con ello se significa que es él quien conducirá la ceremonia.

En cuanto al aspecto musical, el único instrumento acompañante es la guataca, percutida con un tornillo (triyán). Uno de los hijos del hungán que toca este instrumento es quien, precisamente, "pondrá un canto" que da inicio al sacrificio.

En medio del canto el oficiante da órdenes de "bambulear" las aves. La mayor de las hijas del hungán les va arrancando a cada una de ellas las plumas, y las arroja al altar. Luego les da de comer y vuelve a bambolear los animales alrededor del altar. Mientras, el joven que conduce la ceremonia, corta los extremos de las yucas y hace con ellos un montoncito. El hungán reparte; los dulces entre todos los niños que lo rodean.

No se debe dejar de consignar algo muy significativo, al conjuro de los cantos y toques, y en general de la atmósfera creada, el joven sacerdote se ha convertido en la cabalgadura de un lúa: en Criminel. Éste es quien ordena a todos ponerse de pie. Es evidente que el hungán también es poseído por otro lúa , Lacuá, y es él quien ayuda a dar de comer a las aves, se las pasa por el cuerpo y danza con ellas. Luego se las pone en la cabeza y las sostiene allí verticalmente.

El oficiante más joven le hace una incisión en el cuello a un ave y derrama la sangre en una jigüera; luego le va dibujando una cruz en la frente a cada uno de los participantes con la sangre tomada del cuello del animal que hirió. Dibuja ese mismo símbolo en el horcón situado en la esquina del altar, al fondo. Finalmente, arrojan las aves sacrificadas encima de las hojas de plátano y el joven sacerdote esparce sobre ellas agua azucarada y café. La mambó vierte asimismo agua en el centro y los costados del altar, con esto se da paso a una de las partes de la ceremonia que requiere de una explicación ulterior: la del "sacrificio de dinero".

El joven sacerdote está cantando una canción en tono triste que invoca la asistencia de luases que no se han presentado; le arranca lágrimas y entonces pide que reúnan a los niños. Surge la letra de otra canción:

Lafamí bien piesa
Lafamí bien piesa
¡Oh, lafamí
c'est luá Masá...

Automáticamente cada uno de los miembros de la cofradía va depositando un billete con valor de un peso sobre las viandas y luego el dinero se echa en el altar. El joven oficiante clava el cuchillo del sacrificio en el suelo, justo frente al altar, mientras el viejo hungán canta una canción lúgubre, sumido como en un sueño meditativo. Se escucha un canto:

Ye dilá c'est Jamué
Ye dilá c 'est Jamué
c'est demain u tata
je dit u pad prend.

Evidentemente, el viejo hungán sirve de cabalgadura a los Masa, loas a los que se les ha realizado el servicio.

Éste incluye la confección de una sabrosa comida que debe ser servida en pedazos de yagua e ingerida sin usar cubiertos, es decir, empleando las manos u otros objetos que remplacen a aquellos. Este pasaje genera un ambiente festivo y de participación colectiva y tiene lugar en la tarde.

Sin embargo, hay un detalle muy significativo: hay una parte de la comida que se confecciona sin sal y ésa está destinada a "darle de comer a otros santos en el palo", mientras que parte de la que tiene sal se deposita en el altar. Finalmente, se repite en este manyé una operación frecuente en otras comidas: algunos miembros de la cofradía lanzan al monte fragmentos de los alimentos con la clara intención de que coman de ellos todos los espíritus.

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view post Posted on 4/5/2009, 23:27 Quote
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DIABLO

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LOS SANTOS IBÓ

IBÓ

A este lúa no se le puede poner la comida junto con otros santos, sino separada. Digamos, en una esquina de la casa: "ese santo dicen que es caprichoso; no le gusta el juntamiento, lo de él es solo". Se le sacrifica una pareja de aves—un gallo y una gallina colorados—. Es identificado con santa Bárbara o el oricha Changó de la santería cubana.

IBÓ-BUÁ

Ibó que habita en el monte.

IBÓ-CAI

Ibó de la casa.

IBÓ-LA-FAMÍ

Se trata de un santo de la clase de los diablos: recibe como ofrenda un verraco grande y viejo, que se le sacrifica al pie de un hueco y cuyas partes ofrendables luego se entierran en él. Puede incluirse en su manyé un chivo grande y viejo también, siempre un gallo y una gallina: todos los animales que se le sacrifiquen deben ser de color negro, que es su color simbólico. Su ceremonia se realiza cada veinticinco años.

LOS GUEDE

Se define a los integrantes de este grupo como los "genios de la sexualidad y la muerte al propio tiempo".Se suelen situar en una posición marginal, al ser confundidos con las almas de los muertos o los resucitados. Con sus vestimentas, sus poseídos se esfuerzan en evocar la imagen de un cadáver, como los describe un autor, "los guedé forman un grupo de divinidades sumamente poderosas por ser los genios de la muerte, se erigen, tal vez, como los dioses más fuertes del panteón [voduista] y también los más respetados, sobre todo de las otras divinidades que los temen y quieren evitar su jacarandosa compañía".
Los guedé no se materializan durante la posesión como lo describen los autores en Haití: vestidos de negro, con sombrero de copa, frac y chaqué. Llevan lentes estrafalarios, a los cuales a veces les falta un cristal. No nasalizan la voz como los zombi ni dicen obscenidades. Su comportamiento llama la atención, porque inmediatamente se tiran al suelo y se sitúan alrededor de la hoguera. Sus integrantes desempeñan un papel fundamental en la praxis voduista en Cuba: no hay hungán o mambó que no "trabaje" con uno de ellos en su labor cotidiana de consultas y medicinas tradicionales.
A continuación los miembros más relevantes de esta familia:

GUEDÉ

Es descrito como un santo que consume mucho picante y tafiá; bebe mucho y es muy fuerte. Hay que guardar un respeto estricto cuando se le hace un servicio: "Si él tiene la comida, nadie puede tocar ni coger nada de ella".

LACRUÁ O LACUÁ

Informantes haitianos atestiguan que Baón Lacruá es el espíritu de "la primera persona que se entierra en un cementerio" y al hablar de los guedé, los identifican con "los muertos". Es así como afirman que Zombi y Lacuá son muertos, igual que Senché y Cemiché y sitúan como su jefe al Baón, es decir, a Barón Lacuá.
En Cuba, se trata de un santo que pertenece a la familia de los guedé, a los que pertenecen Barón Samedi, Barón la Croix o Barón Cimetiére, "el guardián del cementerio y una de las más importantes y poderosas divinidades del panteón voduista". Tiene como símbolo la cruz y en la ofrenda se incluye un gallo negro.
Este luá-muerto Este luá- tiene facultades muy sensibles para detectar dónde hay mala intención, daño o maldad. No obstante, parece ser más bien un lúa "cerebro" o que dirige las acciones de otros santos para que resuelvan los problemas localizados por él. Gran Búa es el que ejecuta las curas que Lacuá recomienda en las consultas o citas de adivinación.

ZOMBI

Su servicio hay que realizárselo en el tronco de un árbol, donde hace acto de posesión de su caballo, porque él vive en el monte. Algunos lo consideran un santo cimarrón que gusta de vivir en cualquier mata, nunca en el exterior. Coge bejucos para tejer su ropa. Es un muerto que no fue para el cielo y se quedó en el monte.
Cuando alguien lo monta, sale "quitá" y al regresar viene forrado de zarza. Entonces se baña al caballo con aguardiente y se le van cayendo las espinas. Nadie sabe cuándo llega ni nadie sabe cuándo se va. Se caracteriza porque "todo lo desbarata y resuelve".
Su gran poder radica en que él es quien recibe a los muertos en el cementerio, su verdadera casa. En torno a él se levanta un halo de misterio: anda oculto, se desconoce el instante en que aparecerá y también cómo lo hará, por lo que se teme mucho al establecer un compromiso con él. Se dice que fue "en el ayer" un ser vivo, pero fue convertido en zombi, por lo que considera a todos los fallecidos como hermanos suyos.
Se le representa, antropomórficamente, como un viejito de cara muy arrugada que cambia su aspecto cuando se manifiesta en, o posesiona de una persona. La posesión se realiza con calma, se limpia la cara con el pañuelo del caballo. Se le debe pedir y apaciguar y darle mucho aguardiente. Cuando al fin "llega", lo primero que hace es tirarse al suelo y allí se sienta. Se le quitan los zapatos e inmediatamente hay que buscarle un sombrero ripiado al que le amarran una tira negra y se lo colocan en la cabeza. Se arremanga los bajos del pantalón.
Como los Ogún, le teme mucho al agua; así, para "bañarse" sacude las hojas de los plataneros, pero si se le mojan los pies, hay que encender una hoguera para calentárselos. Asimismo siento un miedo muy grande por los militares. Si alguno de éstos está presente cuando Zombi se posesiona de alguien, él se retira apresuradamente del lugar.
En su manyé-luá se incluyen boniato y arenca asados con aceite. Se le sacrifican un chivo y un pollo negros. Sus colores simbólicos son el negro y el blanco, "pero más negro que blanco". Cuando se hace la comida de todos los santos, él se presenta y come. No es necesario, pues, depositarle su alimento aparte.
Se le caracteriza como un ser decidido y violento que se dedica a dar labores; muchos de sus "trabajos" nadie los puede ver, porque los hace de forma oculta.

CEMICHÉ O CIMITIEL

El nombre de este lúa parece derivar de cemetière (cementerio) o camposanto, lugar de residencia del santo que nos ocupa. Se dice que entre Cemiché y Senché existe una relación de parentesco : el primero es el padre del segundo, pero en un sentido simbólico; el primero, recibe los muertos en el cementerio y Senché los "apadrina". O sea justifica que la persona ha fallecido realmente y le echa la tierra encima." Después de esta confirmación, aparece Lacuá y le pone la cruz.
Se distingue por la labor específica que realiza: dar indicaciones, curas y consultas. No tiene un vestuario característico. Uno de nuestros informantes lo describe como una persona débil al "llegar", como si fuese un -anciano; pero no está seguro si se manifiesta así porque ésa es su figura o si se debía al largo tiempo que llevaba laborando con el caballo en que él se posesionó.

LUASES DE LOS CAMINOS Y ENTRADAS

LEGBA

"En África, Legbá es un dios fálico y joven. En Haití es una persona senil de barba blanca. Se le invoca para que abra las puertas. Recibe la primera plegaria en las ceremonias". Tiene figura muy parecida a la de san Lázaro: cojea como éste y lleva una especie de muletica en la que se apoya para caminar. Su ropa es raída, muy usada, con la que demuestra sus trabajos como misionero, porque "su misión es muy dura". Puede tomar picante y frotarse con él los ojos. Una sacerdotisa, afirma que Legbá "existía, pero al dar la caída se convirtió en luá, por lo que su comida desde entonces siempre se ha preparado así: asada". En su manyé se incluye pollo invariablemente y, en algunos lugares, chivo, ambos de color negro, además de siete tipos de viandas.
Lo significativo que recibe de la ofrenda animal son las plumas, la cabeza y las tripas que son lanzadas al fuego de la hoguera, con lo que se hace saber que se entregó todo lo que le pertenece. Esa hoguera será encendida en la portería o entrada principal que dé acceso a la vivienda del dueño de la fiesta.
Debajo de la enramada permanece encendida una vela y en ella se sitúa inicialmente la orquesta. Luego la hoguera se rocía con agua azucarada, además se avivan las llamas con aguardiente. Poco después es encendida otra vela que se coloca al pie del fuego, levantada y puesta en el camino que desemboca en la portería.
Ésta es una ceremonia indispensable para el desarrollo del conjunto de ritos que se realizarán en cumplimiento de los demás santos y fuerzas sobrenaturales. Su función consiste en llamarlos, atraerlos y darles la bienvenida para que se presenten en la fiesta que se les ha organizado.
Con la carne de los animales y las viandas asadas —más pedacitos de bombón—se prepara una especie de pudín en una jigüera al que se le añade mucho picante y se reparte entre todos los concurrentes a la ceremonia.
Confirmando su preeminencia, un sacerdote nos atestiguó que Legbá es "el jefe de todos los santos; hay que hacerle la comida primero a él, antes que a los demás".

LUÁ CHEMIN

Luá de los caminos reales. "Trabaja", da caridad. En su manyé se emplean diversas carnes, como la de cerdo para hacer una especie de ajiaco al que se añade todo tipo de viandas, menos la calabaza. Esta última no puede depositársele tampoco en su altar.

LUÁ CALFÚ

Lúa Calfú es el de los cuatro caminos. "Se le prepara su comida en cualquier lugar, pero siempre su altar tiene que situarse en un rincón pegado a la pared".

LENTÓ

Se conoce que trabaja sólo una vez al año. Habita en el marco de la puerta de acceso a la casa de vivienda, donde ejerce una especie de "protección" a sus moradores.

COLÉ-CORD

El nombre que ofrecemos corresponde a una pronunciación figurada nuestra, a partir de la información. Ellos nos atestiguan que el significado que más se le aproxima es el de "nudo" o amarre, situado a la entrada de una casa.
Es evidente que se trata -como en el caso de Lentó- de una expresión más de la brujería que circunda siempre al vodú. Las encrucijadas y caminos son "lugares encantados por los malos espíritus" y todas las entradas deben ser reforzadas para desbaratar los maleficios o daños dirigidos contra alguna familia. Con este santo se amarra.

OTROS LUASES

LENGLESÚ

Se auto identifica cuando se posesiona de un caballo. Se caracteriza por ingerir grandes cantidades de ron, sobre todo de aguardiente de caña con picante. Su manyé-luá incluye un verraco y todo tipo de viandas. Ese animal es degollado, como si fuese un chivo. Se abre un hueco en la tierra donde se depositan una botella de ron, viandas y otras cosas que se le ofrezcan en la comida. Encima de todas ellas, se derrama la sangre del animal sacrificado. En dicho hueco se depositan, finalmente, las partes ofrendables de aquél : la cabeza, las cuatro patas, el rabo y el corazón. La comida confeccionada con el resto del animal puede ser ingerida por los asistentes a la fiesta.
Lenglesú es un lúa diablo. Es "violento y maligno". Cualquier compromiso establecido con él que se incumpla puede costar la vida.
Se aprecian diferencias en cuanto a las partes que se le ofrendan a este luá en Haití y en Cuba: en el hermano país caribeño se le incluye en el manyé parte de la lengua y de las orejas, así como las patas delanteras y la extremidad de la cola; los pedazos de carne no deben ser cocinados con sal.
Es presentado Lenglesú como el lúa del arco iris y Blinginsú "marcha" o camina con él.
Existen dos Lenglesú más: Lenglesú Damá y Lenglesú Vasensá, con rasgos o caracteres diferentes a los del primero

DJAB MONTAÑE

Como su nombre lo indica, se trata de un lúa diablo: se le llama a las doce de la noche, en el centro del monte y se le ofrenda un macho sin castrar o verraco, de color grisáceo. Su ofrenda se cocina entera y se deposita donde vive; en ella se incluye una variedad común de viandas.
De figura llamativa, del tamaño de una palma, agita sus enormes y largos brazos cuando se mueve. No puede "montar", pues, en el interior de una casa por sus descomunales dimensiones. Lo hace sólo en el bosque. No se distinguen sus facciones al manifestarse, pero se ve que lleva una enorme cadena atada a la cintura.

SAINT MICHEL ARCÁNGEL

Santo que se utiliza en el hogar "como respaldo de la casa; siempre hay que tenerlo en la puerta". Aparta o vence las "malas corrientes" que puedan ser dirigidas contra una familia.
Según el canto que se le dirige en la ceremonia, es presentado como un intermediario de los Zanges (los santos vodú), ante Dios y la virgen María.

MACUTO

Luá traído de Haití. Es varón. Porta un machete y una yaba.

CICLÓN

Luá diablo. Cuando se posesiona de su caballo, se necesitan veinte o treinta personas para controlarlo, pero a todas puede levantarlas. Posee una furia y poder descomunales. ´

ABORÍ

Luá diablo.

MAMÁ GUÁ o MANAGUÁ

Equivale a mamá abuela.

DIVISIÓN

En cada grupo de luases afines debe haber un jefe que los dirija: a ése se le
denomina División. En el asentamiento cubano-haitiano de La Caridad, hay una practicante voduista, caballo de este santo. Se le identifica cuando se posesiona de ella por los cantos que le corresponden, uno de los cuales dice así:

¡División mayí-colá-oh, oh
¡División mayí-colá-oh, oh!
¡División mayí-colá-oh, oh!
¡División mayí-colá eh, eh egué!

OBBÁ LOMÍ

Su vestuario es blanco e incluye una pañoleta de ese mismo color. Usa una falda larga y su bebida preferida es melosa, no alcoholizada. Porta como atributo también un collar. Es la reina de la ceiba, árbol donde reside su poder. Si no pertenece a la categoría de los luases diablos, guarda estrecha relación con ellos.
Como animales de sacrificio se incluyen en su manyé un chivo y un pollo negro. Los alimentos se le depositan en una canasta. Se trata de una antigua divinidad venida de África y que en Haití, recibe el nombre de Congó Azuecá. Junto con los miembros de la familia de los Ogún, es especialista en artos adivinatorias y trabaja mucho con las barajas.

SANTOS ACUATICOS

Aunque a primera vista parezca que en vodú existe un debilitamiento en el culto a la serpiente proveniente de los antiguos whydah del Dahomey, en las prácticas voduistas observadas se aprecia un número considerable de luases con rasgos que denuncian el poderío de ese culto. Se atestiguan que Gran Búa al desplazarse silba y hay varios santos que se cuelgan de las ramas de los árboles o que se arrastran por el suelo como si fuesen un ofidio.
Nunca se usa una serpiente viva en las prácticas voduistas. Entre los espíritus acuáticos se ponen de manifiesto los aludidos rasgos, a veces sutilmente.

ZAÚ PEMBÁ

Al presentarse, se echa al suelo y de inmediato hay que echarle mucha agua a su paso. Él prácticamente se arrastra por el fango, al tiempo que "canta". Ingiere grandes cantidades de bebidas alcohólicas, lo que hace por botellas, de un solo sorbo. Así es como realiza su trabajo: al brindar, se dirige a los interlocutores para decirles francamente: "Yo no tengo amigos, no me relaciono con nadie". Desaparece de la vista pública y se introduce en el río, donde es difícil de hallar, allí puede pasarse días enteros y reaparecer nadando. Es invocado a las doce de la noche. Como nunca existen condiciones para darle su manyé, él envía un miembro de su corte. Parece estar dotado de poderes prominentes en el orden de una inteligencia ordenadora, basado en la cual organiza y dirige las curaciones.

DAMBALLAH

Algunas veces se presenta como hombre y, otras, como mujer. Cuando lo hace como santo, se dice que es el rey de los santos guerreros, Criminel o Togó, En su segunda variante, aparece como una santa vestida de blanco que pide, en vez de ron, agua de azúcar.
Su alimento característico es el maíz tostado. Entra cantando tranquilamente, se muestra muy contenta con todo el mundo y santigua a los concurrentes.
Cuando Damballah silba no cobra por el trabajo que realiza. En su ofrenda se incluyen chivos de pelambre amarilla, ( giro) o colorado y viandas de todos los tipos .

CULÉV

Su ceremonia se realiza en el río. Los animales que se le sacrifican son los curieles, los cuales se introducen en una lata de donde son extraídos para matarlos con un cuchillo. Un poco de su sangre se echa en un frasco y se mezcla con perfume para el uso de los hijos del altar. También come fruta de pan. Es un santo que según los informantes fue traído de Haití.

SIMBÍ

En Haití se le considera el guardián de las fuentes y los mares. Simbí come en el río. Allí se le debe realizar su servicio. En su manyé se incluyen una pareja de pollos pintos y viandas (yuca, plátano, malanga, etc:) y un poquito de arroz blanco.

LA SIRENA Y LA BALLENA DE MAR

La Sirena y la Ballena son dos divinidades marinas tan estrechamente unidas que se les venera juntas y se les celebra con el mismo canto. Unos dicen que la Ballena es la madre de la Sirena, otros que ella es su marido y, en fin, otros que esos dos nombres se aplican a una sola y misma divinidad. Se representa a la Sirena conformé a la tradición europea, pero cuando ella aparece en el santuario, la persona que es poseída por ella es solamente una mujer joven, coqueta, muy cuidadosa de su tocado .
En una reciente investigación realizada en la República Popular de Angola, constatamos un fuerte culto a la sirena -representada convencionalmente de la forma antes mencionada- de origen kikongo. Los informantes de las comunidades haitianas aseguran que esta divinidad es un santo blanco, hombre, que vive en el mar.

ERCILÍ O SANTA CECILIA

En Haití existen dos Ercilí principales: Ercilí Dobá o Dogbá que es uno de los grandes luases del país, símbolo de la pureza, y Ercilí Fredá o Ercilí Freda Daromain que, como la anterior, se le identifica con la virgen María.
Todas las demás divinidades son consideradas como hermanas de la primera, en cuya ceremonia se realizan aspersiones en la tierra y el aire con perfume. Por sus veleidades y sensualidad sin embargo, se le considera como una especie de Afrodita antillana, con lo cual se le asemeja a la Ochún cubana , "diosa del amor sexual y patrona de Cuba”.
Pero si el color simbólico de ésta es el amarillo, el de Ercilí es el blanco: se trata de un espíritu marino que se desgajó de su cuerpo acuático para devenir en signo cultural de alcance más vasto. Hay que consignar que, como ocurre con otros luases hay otras Ercilí que se le contraponen en cuanto a rasgos caracterológicos.
En Republica Dominicana, esta divinidad recibe el nombre de Metré Silí y tiene gran renombre. Posee muchos de los trazos de la divinidad haitiana :es muy débil a los perfumes, a las prendas y a los trajes lujosos y caros. Odia la bebida y se deja arrastrar por la atracción masculina.
Esta misma divinidad, en punto petró. es "la única metresa que se presta para recoger corrientes malas cuando utiliza flores amarillas o de sol".
Se han podido registrar dos tipos de Ercilí : una, de claro sello rada y otra, que bien puede equipararse con la Ercilí-Yeux-Rouges (Erzulie Ojos Rojos), de tipo petró. La primera va enteramente de blanco, detesta las bebidas alcohólicas y delante de su vista no pueden realizarse sacrificios cruentos: además tiene como pareja a Ogún Bátala u Ogún Guerrero, en su manyé lúa se incluyen palomas blancas, cake y bebidas dulces, entre otros alimentos. A despecho de esta primera clase de Ercilí localizada en las montañas de la Sierra Maestra, en la provincia de Las Tunas se constata un culto a la Ercilí roja: en su ceremonia se producen sacrificios de animales y su caballo viste con este color simbólico

ORGANIZACIÓN Y RITUAL

Jerarquías sacerdotales


En el vodú no existe, como en otras religiones, un sistema jerárquico entre los sacerdotes por lo qué cada hungán y cada mambó administra su comunidad como le plazca. Esto no quiere decir que el vodú carezca de unidad, "sobretodo en cuanto a los aspectos rituales; tampoco está desprovisto de normas u obligaciones". El sacerdote es el encargado de la dirección del culto y jefe máximo del o de los altares consagrados a los santos vodú y a la vez, "es intérprete de la voluntad de los loas".
Cualquier persona puede ser hungán o mambó siempre que cumpla con los requisitos fundamentales como: ser adepto, conocer a la perfección la liturgia del vodú, los atributos de los dioses, sus símbolos ... y, sobre todo, pasar por los ritos de iniciación (kanzó) o sea tomar el asson. Generalmente son las divinidades las que, mediante la posesión o el sueño, designan al futuro sacerdote .El sacerdocio puede ser también el fruto de una herencia, el padre cede sus poderes a su hijo. En realidad, herencia y designación se confunden en varios casos; muy a menudo son los dioses los que nombran el heredero.

Mambó es el nivel jerárquico equivalente al de hungán y es ejercido por una mujer. El hounguenikón, "jefe del coro de una sociedad voduista" puede ser hombre o mujer y es el encargado de reemplazar al sacerdote principal del culto cuando éste está en trance ritual o poseído por un loa. El la-place, otro elemento de la jerarquía de esta religión puede asumir la función de maestro de ceremonias si el hounguenikón se encarga de anunciar a los luases interpretando el canto ritual que le corresponde a cada uno de ellos. "Él es quien abre las procesiones y, haciendo bailar su machete, saluda a los espíritus que van apareciendo". En el último peldaño de la escala están los hounsí (hunsí). quienes pueden ser de uno u otro sexo y son aquellas personas que han pasado por los ritos de iniciación, lo que les permite poder asistir al hungán o a la mambó, y se encargarían del orden y limpieza del templo y de la preparación de las ofrendas. Pero su tarea más destacada es la de formar el coro
Algunos mencionan además los hounsí-kanzó, a quienes se define sencillamente como aquellos que han pasado los ritos de iniciación.
Otros, por su parte, hablan del confiance o administrador del templo y de un gran sacerdote: el papaloa, (o papaluá) sumo dignatario del culto vodú quien tiene en el Badgigan a su principal ayudante".
Y en ultimo caso , están los que añaden a mamaba o mamaluá.

Debemos tener muy presente que hablamos de una religión popular. Una religión que está opuesta, hasta cierto punto, a la función básica de la Iglesia la cual se sostiene en "fundamentar y delimitar sistemáticamente la nueva doctrina victoriosa o defender la antigua contra los ataques profetices establecer lo que tiene o no valor sagrado, y hacerlo penetrar en la fe de los laicos". De ello se encarga el “cuerpo sacerdotal" en propiedad, elemento del que carecen estas expresiones de la religiosidad no institucionalizada.

El hungán está más próximo al brujo que al sacerdote a causa, desde nuestro punto de vista, de la intrínseca relación de la magia con la religión existente en el culto que practica . Es por ello que muy a menudo se acusa al primero de trabajar o "servir a dos manos, o, en otros términos, de practicar hechicería"
En este último ejemplo se pone de manifiesto la tensión entre el sacerdote y el brujo:
El sacerdote denuncia "las revelaciones del oráculo" y el "espíritu sistemático", en suma, el espíritu profetice y "da vaticinio" del brujo; el brujo, denuncia el arcaísmo y el conservatismo, la rutina y la rutinización, la ignorancia pedante y la prudencia mezquina del sacerdote. Los dos están en su papel: de un lado, el orden y del otro el desorden.
El brujo voduista —denominado boccor (o bocó)— está dotado de poderes excepcionales que pueden ser utilizados en contra del prójimo o de sus bienes. Pero la palabra hungán designa genéricamente al oficiante, sea boccor o no. Éste se distingue de aquél en que hace curaciones pero practica la brujería. La diferencia entre ambos "se establece a nivel de prácticas y obediencias pero no de conocimientos". Entre los dos se sitúa el divinar o divinó quien establece su función esencial en los siguientes términos:
En cuanto al divinar, él no "sirve" a ningún loa, o sea que sus relaciones directas con las divinidades africanas se mantienen a través de terceros, generalmente los fieles; ni practica la brujería. Cura a enfermos. A primera vista descubre la causa y la naturaleza de la enfermedad que generalmente logra curar "con la ayuda de Dios". La ciencia del divinar es una herencia de los dioses de las aguas con quienes ha vivido durante siete años. Un collar de perlas que le entregan los dioses, simboliza sus relaciones con ellos y también su poder.

La mayoría de los oficiantes del vodú en Cuba —y, por supuesto, nos estamos refiriendo a aquellos que poseen determinado rango jerárquico en el culto— se sitúan en el linde, impreciso, entre el boccor y el divinar: lo mismo realizan curaciones a diario que esporádicamente actos de hechicería, puede ser de manera inconsciente, dado que los procedimientos mágicos de los que se valen para lograr estos últimos designios "existen de ordinario más bien bajo la forma de hábitos que dirigen la conciencia, en sí inconscientes".
El sacerdote voduista denominado en Haití houngan, aquí se designa con la palabra hungán nasalizada. En la explicación que dan de su significado, los informantes parecen incluir también el de curandero (divinó); en todo caso, ambos términos no son excluyentes. Poniendo en evidencia, en la esfera lingüística, el intercambio del vodú con los sistemas mágico-religiosos cubanos, definen al hungán como un santero. A "la persona que influye dentro de los seres" la designan con la palabra mambó famí, pero esta función sacerdotal puede ser ejercida por un individuo del sexo masculino que se denomina mambó gasón. A la mujer que ejerce la función de curandera le llaman divinel o diviné.
Parece no existir precisión en estas denominaciones debido a la mezcla de funciones ejercidas por las personas designadas. Así, una "persona centro" en el culto voduista o hungán ejerce en la práctica como médico tradicional con el auxilio de sus loas y la curandera asume las funciones de sacerdotisa en la realización de las ceremonias de una cofradía voduista. De todos modos, sí ha quedado claro que el hungán es un individuo que posee muchos "misterios" que le proporcionan poderes excepcionales; sus conocimientos y experiencias lo sitúan por encima no sólo de los miembros de su cofradía, sino en ocasiones de los de toda una región. Como acertadamente lo definió un informante, el hungán es "un santero fuerte".
Ésta parece ser la jerarquía sacerdotal superior en la actualidad, aunque parece haber existido otra por encima de ella: la de yeneral.

Poderes y atributos de las jerarquías

El orden jerárquico establece determinadas atribuciones entre los sacerdotes. Para acceder a cada uno de los niveles antes mencionados, se necesita cumplir con objetivos bien delimitados. Así un hungán debe ser capaz de poseer una cantidad elevada de luases (unos informantes dicen que su número es 101). Esta aptitud les posibilita montar altar para atender sus espíritus y trabajar con ellos, bien con fines espirituales o bien con fines exclusivamente curativos; además, puede dirigir las ceremonias, dado lo elevado de sus conocimientos y habilidades.

Tanto el hungán como la mambó pueden llevar la maraca (assón) y la campanita en los diferentes tipos de cultos voduistas. Mas, solo el primero está facultado para "tener y otorgar cuchillo , es decir, el arma con que se realizan los sacrificios rituales. Uno y otro pueden iniciar en el culto a nuevos adeptos. Por ello es que en el altar, invariablemente están presentes el cuchillo o el machete, que no podrán ser empleados sino después de un prolongado proceso de aprendizaje, una vez hecha la iniciación.

Es, por tanto, algo significativo que, en el transcurso del culto el sacerdote sea el factor de dirección central y, en muchas ocasiones sabrá ejecutar ceremonias o tareas muy difíciles o complejas. El es quien planificará el conjunto de eventos rituales que serán realizados en días indicados del año y velará porque se efectúen según lo estipulado por las normas Llegará incluso, al extremo de indicar los detalles más íntimos y quiénes deben realizar los sacrificios y cuándo. Se le supone dotado de poderes excepcionales debido a su contacto perenne con los luases, con los que mantiene una relación permanente Sus poderes excepcionales capacitan a un hungán a traspasárselos a una segunda persona, si hubiese necesidad de ello .

Los oficiantes voduistas haitianos muestran simplicidad en el vestuario y los atributos que insertan en él como claro referente religioso. No ocurre así entre sus descendientes que ostentan jerarquías semejantes, en quienes se observa, por el contrario, una sobrecarga en los elementos visibles. Así, muestran múltiples tipos de collares con cuentas de semillas con las que se hacen los que se venden en algunos establecimientos públicos. Entre ellas insertan otros objetos, como chapas de llaveros y las denominadas "lágrimas" de cristal de las lámparas de araña. En un collar observamos decenas de carreteles de hilos de coser de diferentes colores. Es evidente que a la función cultural se añaden elementos decorativos. No faltan en estos atributos medallas de oro con imágenes de santa Bárbara o de la virgen de la Caridad del Cobre.
Lo anteriormente expresado, no excluye el que cada uno de los elementos que nos parecen incoherentes tengan algún significado. Es característica la existencia de collares que ostentan, con un riguroso ordenamiento, cuentas con el color o la combinación de colores que simbolizan a una divinidad. En la mayoría de ellos se inserta un silbato que deviene en instrumento musical. Los rítmicos chiflidos del pito de un hungán pueden ir marcando las situaciones climáticas de una ceremonia e indicar el momento en que la batería debe aumentar la intensidad de sus toques para posibilitar que alguien poseído por un luá, por ejemplo, ejecute el sacrificio de algún animal. Después de que éste se ha realizado, la divinidad —sentada sobre su ofrenda— suele emitir cortos e intensos chiflidos con el silbato en señal de júbilo.

Es evidente la intención del sacerdote de subrayar su rango mediante la sobrecarga de esos atributos. A los mencionados deben añadirse los pañuelos cuyos colores más usados son el rojo, el blanco y el negro, y sus combinaciones. Estos emblemas se colocan en el torso diagonalmente con respecto al eje vertical del cuerpo y se cruzan por encima del hombro y por debajo de los brazos hasta hacerlos coincidir al frente, a la altura del diafragma, donde se anudan. En ocasiones en la superficie de los pañuelos aparecen dibujos, letras o el nombre de algún lúa.

Como en Haití, en las cofradías voduistas estudiadas en Cuba, el hungán y la mambó son asistidos por otras personas en la realización de las ceremonias. No existe aquí la misma organización jerárquica que comprende al la place o maestro de ceremonia y a los hunsí o asistentes del hungán y de la mambó. En algunos sitios no hay funciones institucionalizadas, es decir, permanentes para determinadas personas, sino que éstas pueden asumirlas según hayan obtenido una dosis apreciable de experiencia y habilidades.

Un papel muy descollante lo desempeña el encargado de la despensa o almacén donde se acumulan, a lo largo del año, los bienes materiales destinados a los manyé-luá u otras celebraciones litúrgicas. Hemos comprobado asimismo que aquél no siempre es una persona avezada en el vodú. Se le exige que tenga buen sentido de la administración y que provea eficientemente de todo lo que se necesita para la ejecución exitosa de las ceremonias. Cuando concluyen éstas, se reintegran a su actividad habitual y puede tener o no vínculos fijos con la actividad mágico-religiosa.

Con el coro de las hunsí—porque todas las que cantan a coro son mujeres, por lo general jóvenes— ocurre, sin embargo, algo interesante: en él ingresan muchachas no iniciadas y que con su participación en el culto cada vez se sienten más involucradas en él. Estamos pensando ahora no sólo en las cantantes sino también en las porta-estandartes; entre éstas hemos conocido muchachas, incluso blancas, sin vinculación previa con la actividad voduista, pero que fueron invitadas a tomar parto en ellas y por "embullo" aceptaron. La conclusión es que terminaron por hacerse creyentes.

Los tocadores casi siempre tienen una vinculación muy estrecha con el culto. Pero, a pesar de sus conocimientos musicales y sus pericias en la ejecución de los instrumentos, no se les considera como excepcionalmente dotados de gracia o poder. Esto es, en la función mágico-religiosa, se aprecia una independencia progresiva de la función artística. No obstante, los viejos inmigrantes siguen considerando sus cualidades musicales como un don otorgado por lo sobrenatural.

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view post Posted on 25/5/2009, 19:43 Quote
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EL ENEMIGO

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RITOS DE INICIACIÓN Y BAUTIZO

Cuando un luá se posesiona de una persona puede emitir señales que evidencian su deseo de que ella se convierta en su caballo. Procede entonces a identificarse a la divinidad por su carácter y comportamiento, para luego "fijarlo" en la cabeza de la persona elegida a fin de que, cuando la divinidad "llegue", lo haga con firmeza. Este último acto de fijación y acoplamiento entre el lúa y el instrumento a través del cual él hará acto de presencia entre los seres humanos es el que garantiza la continuidad —por cierto, no ilimitada, en todos los casos— de la relación que a partir de entonces queda establecida entre uno otro.
En el rito de la iniciación, que es más bien sencillo, deben participar oficiantes del vodú de experiencia para evitar cualquier tipo de problemas. Es conducido por un hungán y una mambó, quienes interpretan los signos manifestados por el luá y los dan por ciertos. No pueden tomar parte en el acto nada más que ellos y el candidato a iniciarse; de hacerlo otras personas iniciadas, sus luases podrían posesionarse de éste. En ocasiones se admiten como observadores sólo a gentes no iniciadas que no provoquen interferencias, como la anteriormente referida.

Los oficiantes sientan al que se va a iniciar en una mesa y le ordenan vestirse con la ropa ritual del luá; preparan una palangana blanca, que tiene que ser nueva, y la colocan delante: su contenido está compuesto por agua, perfume, albahaca y azúcar. Según los informantes, el azúcar "dulcifica" al santo y la albahaca sirve para "abracar", esto es, darle firmeza a la unión. El hungán hace sonar la campanita ritual y la mambó un sonajero hecho con una güira para dar inicio al acto; a continuación, ambos proceden a emplear otros recursos para invocar a la divinidad, como las plegarias y rezos correspondientes. El trance evidenciado en el candidato no se hace esperar y el luá acude así al llamado.

Se traen las "prendas" distintivas de la divinidad —pueden ser una güira, un pañuelo, un pito o una campanita—y se las presentan, conjuntamente con los animales y la bebida. Los oficiantes conversan con el luá y le muestran sus símbolos sagrados; el santo manifestará qué tiene que hacerse para solicitar sus servicios cuando los necesiten. El iniciado podrá comenzar a aprender allí mismo qué utilizará para llamarlo y qué hacer a su llegada. Es natural que el luá acepte las cosas que se le han presentado y tal vez solicite un frasco de perfume, una cadena, un anillo, un collar, una sortija o cualquier objeto que el iniciado portará como prenda suya, es decir, del luá .

Después que éste "llega", se procede a realizar el bautizo: primero, para apaciguarlo, se emplea una jarra con agua azucarada, con lo cual se le está indicando que su conducta futura deberá ser siempre buena. Entonces se le lava la cabeza al iniciado con el líquido de la palangana y, acto seguido, mojado, se le colocan los atributos o las prendas, símbolos que identifican y representan al luá. Si a éste le gusta su caballo muestra de inmediato su conformidad; si, por el contrario, no está de acuerdo con él, responde: "Bueno, vine de pasada, vendré después" y ello significa que hay que repetir la ceremonia. Ocurre entonces que este luá puede sugerir, antes de retirarse, el santo que quiere pasar por el iniciado, al cual se le cambian los atributos por los del luá sugerido.

Si al fin se produce la aceptación, el recién iniciado tiene que someterse a un retiro, en un sitio destinado al descanso; éste debe ser tranquilo y donde reine el silencio. Allí procurará no establecer relaciones con nadie, ni aun con sus familiares. La duración del encierro es relativa; si se realiza donde el santo está acostumbrado a "trabajar" —es decir, donde da consultas, indica remedios o curas—, entonces la reclusión podrá durar tres días. A partir de entonces el santo puede ser llamado al trabajo.

Si un luá ha sido iniciado para laborar, los sacerdotes le hacen saber que la mesa donde fue bautizado es el lugar que se le ha destinado para que trabaje, pero al mismo tiempo le indican el lugar donde morará. Así es como se marca el árbol donde concluirá el rito de la iniciación: al pie del tronco se lleva un recipiente con agua y se derraman varias porciones de ella mientras se reza. Con todas estas operaciones se le hará comprender claramente al santo la diferencia existente entre su sitio de labor y su morada o arbe-reposuá, sitios con los que él se relacionará habitualmente. El resto del agua de la palangana con la que se hizo el acto de purificación y que sirvió para el bautizo se deja debajo de la misma mesa donde se produjo la iniciación, hasta que ella se consuma, es decir, se volatilice.

Un santo puede cabalgar sobre una persona sin haber sido llamado, lo puede hacer hasta en un niño. Mas, en ese caso no se manifestará tal cual es ni hablará hasta que no se fundamente La mambó Elena nos refirió que este fenómeno le sucedió a ella a los nueve años y sus padres se oponían a realizar la iniciación. En ese caso el luá estaba como mudo. Después de iniciada, la señora tuvo que esperar a estar fuerte, dura, preparada para atender o en condiciones para "recibir" el espíritu y "entonces fue que éste habló y así pasé [nos refiere ella] a ser mambó .
Como es natural, el dominio de estos seres y del culto voduista en su conjunto no se puede obtener si no es mediante un largo proceso de preparación y entrenamiento, en el que se comprende la instrucción y asesoría por experimentados oficiantes de esta religión. Éstos transmitirán no sólo conocimientos al iniciado sino también habilidades y mañas que desarrollaran sus capacidades para hacer que se posesionen de él los luases y que lleguen a comunicarse verbalmente, lo cual hacen invariablemente en la lengua créole.

El bautizo o "lavado de cabeza" constituye el punto culminante de la iniciación.

En este hecho existen detalles del culto voduista en Cuba muy diferentes a los de República Dominicana. Aquí se emplean una jarra con agua azucarada, la palangana cuyo contenido es un líquido mezclado y una vela; como hemos dicho más arriba, con ese líquido lustral se frota la frente del iniciado y se le derrama en sus manos, al mismo tiempo que se reza. Después de realizadas estas últimas operaciones, procede a partir un huevo cuyo contenido es derramado en su cabeza, con lo cual "el santo" queda bautizado.

Veamos cómo se realiza esto actualmente en República Dominicana:

Una parte importante del bautizo lo constituye la rotura de un huevo sobre la cabeza del iniciado, frotándose su contenido sobre la cabeza que luego se sumergirá en una tina y se le echará abundante refresco rojo y agua con muchas hierbas diferentes. A continuación se coloca una paloma blanca encima de la cabeza, que luego se deja ir libremente. Terminado el ceremonial del bautizo, entra el nuevo "caballo de misterios" en el primer trance, es un estado de suspensión sensorial o letargo en el cual los "seres" se manifiestan a través de éste.
Se habla de "subir", pues se entiende que los seres suben de la tierra hacia el cerebro del médium en donde se alojan. A partir de ese momento se convierte en un "caballo de misterios", que estará en la obligación de servir para siempre a los "seres" sin poder arrepentirse de este compromiso.

Hay santos que constituyen parte de una herencia familiar, por ejemplo, se transmiten de padres a hijos o de otros familiares a parientes muy cercanos. Según algunos de nuestros informantes, éstos son los únicos luases que no sufren todo el proceso iniciático que acabamos de bosquejar, sino sólo una parte de él. En efecto, cuando ellos "llegan", en vez de utilizar el huevo , se emplea agua azucarada para amansarlos, nunca ron porque los enfurecerá o pondrá más inquietos. Si generan algún tipo de violencia, se conversa con ellos para persuadirlos de que su actitud bruta es incorrecta; se les invita a que hablen o pidan lo que deseen, tratando de averiguar la causa de su actitud , que muchas veces se debe a que no se les ha realizado determinado “cumplimiento”. El espíritu, generalmente, le responde al sacerdote dándole a conocer su índole y su deseo o intención de alojarse en la cabeza del familiar en el cual hizo acto de posesión.

Antes de concluir, someteremos a análisis dos consideraciones. La primera se refiere al fondo filosófico de la actitud de aquellos que deciden iniciarse en religión; creemos que en el proceso y en los existe la misma actitud que en los hombres del mundo antiguo en el que existió una "forma de iniciación que pudiéramos llamar esotérica, pues estaba ligada a un pequeño grupo. Así las religiones de misterio (Eleusis, culto de Atis, o de Mitra, etc.) iniciaban a sus neófitos con el bautizo, la presentación de los símbolos sagrados de la divinidad y, frecuentemente con una comida sacramental que se consideraba como puerta de entrada a la inmortalidad". En el vodú y en esta religión antigua hay evidentes puntos de coincidencia como podrá apreciarse, comparando el contenido de la cita anterior con lo que acabamos de describir más arriba. No creo que en nuestros practicantes voduistas haya un deseo consciente de hacerse inmortales al ponerse en relación con los luases pero si de adquirir un poder que los sitúa por encima del resto de los hombres que lo rodean, en tanto los invulnerabiliza.

La segunda consideración se refiere a las coincidencias existentes entre la iniciación en el vodú y en la regla de ocha. A modo de ejemplificación, solamente voy a referirme a la ceremonia de consagración de un babalao descrita por Lourdes López. En ella hay los siguientes puntos de coincidencia:

1) el iniciado es confinado durante varios días para evitar todo contacto con el mundo circundante;
2) la parte principal de la ceremonia tiene lugar en un cuarto sagrado, donde el iniciado lleva las pertenencias rituales relativas a orichas o santos;
3) se realiza un acto de purificación, que incluye un baño con un omiero o líquido lustral;
4) se presentan animales que serán sacrificados más tarde las divinidades implicadas;
5) se le hace un conjunto de operaciones en la cabeza con el fin de prepararla para recibir al oricha en que se iniciará la persona (en el caso del babalao, el oricha es Orula );
6) se produce la posesión del iniciado por parte de la divinidad en que se inició;
7) hay sesiones de instrucción del iniciado en todo lo concerniente a la jerarquía a la que accede; y
8) finalmente, el iniciado queda facultado para laborar en concordancia con el poder —en ocha se le denomina aché— que el santo o el oricha le otorga de ahora en adelante.
Si hurgamos más en la forma de la iniciación de otros sistemas mágico-religiosos, podríamos encontrar analogías como las señaladas más arriba.

"Una ceremonia de iniciación en regla de palo" confirma este último aserto. El acto de "rayamiento en palo", como también conoce la iniciación en esta regla, se efectúa en el más absoluto secreto, en un recinto sagrado y en él también se produce una especie de purificación o baño que se le realiza a quien se va a iniciar; posteriormente, éste es aislado del mundo circundante. Como en vodú y ocha, se sacrifican animales y se ingieren bebidas alcohólicas. Concluida la parte fundamental del rito -cuyo centro lo constituyen las incisiones practicadas en el cuerpo del "juramentado"—, se le "da de comer a la prenda” o nganga y, al conjuro de cantos y bailes propios de esta religión, pueden producirse actos de posesión.

COMIDAS

Manyé-Masá o comida de los Jimaguas

Resulta una de las comidas más ricas y atractivas de la cocina haitiano-cubana, por la calidad y por la forma de ingerirse. En su confección se incluye una pareja de pollos de color "jabao" y también puede incluirse un chivo. Una vez aliñada su carne, se sofríe en aceite y, concluido el sofrito, se traslada a otro recipiente que contenga una medida de agua. Se le añaden diversos tipos de frijoles y de viandas, además de especies, cebolla, ají y yerba mora, entre otros ingredientes. Finalmente, arroz o harina de maíz. Al terminarse de cocinar, queda como una especie de arroz con pollo, de agradable sabor.
Esta comida se sirve en pedazos de hojas de platanero y su ingestión es realizada por los comensales sin emplear cubiertos. Entre las prescripciones que se establecen para ella se destaca la de que los huesos no pueden caer en el suelo, sino que tienen que ser depositados en un recipiente.

Comida a Legbá

Se cava un orificio en la tierra en cuyo fondo se le echa carbón y luego se enciende. En este improvisado fogón se pone a asar un pollo atravesado con una púa —como si fuese un cerdo—, ave a la cual se le han quitado las plumas, las vísceras, la cabeza y las patas. El animal es adobado con diversas especies y mucho picante. Cuando se termina el asado, se echan al fuego diversas viandas (boniato, plátano y ñame), todas sin pelar. Luego se extraen de él y se depositan en hojas de platanero, junto con la carne desmenuzada del pollo. Los comensales cogen con las manos la cena ritual para ingerirla sentados alrededor del improvisado fogón. La forma más habitual de comerla es depositándola en una jicara o recipiente de güira cimarrona, la cual el oficiante ofrece a cada uno de los participantes para que cada quien extraiga una pequeña porción del alimento ritual.

Manyé-blanche o comida de santo blanco

Lo fundamental en esta comida son los platos que contienen las carnes de las aves de plumaje blanco sacrificadas para obsequiar al loa blanche, conjunto de dioses acuáticos donde sobresalen la pareja integrada por Ercilí y Ogún. No pueden faltar peces fritos en aceite, arroz blanco y una variedad muy grande de dulces, entre los que se destacan el cake y el merengue. Hay informantes que dicen que se incluyen también numerosos tipos de frutas.

Manyé-mort o comida de muertos

Se trata de una comida dedicada a los espíritus de los fallecidos que pertenecían a la familia que les realiza este "cumplimiento", aunque también se le dedica a todos los muertos que quieran acudir a ella. Los alimentos se preparan algunos días antes de la fecha fijada. Se mata, por ejemplo, un cerdo cuyas cuatro patas y cabeza se ponen a curar con un tiempo prudencial de antelación. Luego a esa carne se le echa quimbombó y otras viandas, se pilan juntas y se hace como una especie de fufú, que es colocado en el altar o mesa donde se realiza la ceremonia, junto con otros alimentos, dulces, licor y ron.
En Barrancas algunos informantes aseguran que esta comida se ofrece en una misa que tiene la finalidad de hacer que los espíritus no lo abandonen a uno y contribuya a traer la tranquilidad y el bienestar. En ella se incluyen un fricasé de cualquier animal, aunque puede prepararse un asado, viandas también asadas y tabaco, licor, velas y perfume. Todas estas ofrendas son colocadas en un altar donde se reza y se canta.

Calalú

En La Caridad y Barrancas ofrecen recetas diferentes de esta comida. En la primera se afirma que su confección se realiza del modo siguiente: se pone a hervir una porción de cerdo salado (orejas y rabo) y luego se saca de la candela y se bate junto con el quimbombó, también hervido. Vuelve a ponerse a cocinar y se hace aparte un fricasé de pollo que se agrega a lo primero que se cocinó. A la masa resultante de esa unión se le denomina calalú.
En Barracas atestiguan que ésta es una comida básicamente hecha de vegetal, aunque puede acompañarse con el fricase de pollo. Al quimbombó se le cortan los extremos, se echa en una cazuela que contiene agua, especias, cebolla, ajo, tomate,y sal y se coloca en el fogón. Cuando se cocina, queda un compuesto que se puede ingerir empleando la cuchara o las manos. En la segunda variante, la masa anterior se une al fricase de pollo.
Hay informantes que afirman que el calalú puede ser acompañado con bolas de un fufú hecho a base de diversas viandas hervidas (boniato, plátano, malanga, ñame, calabaza, etc.), aquellas son colocadas en recipientes aparte, de los cuales se extraen para impregnarlas en calalú. Por último, hay una mesa con platos de arroz y potaje.

Bobobi

Especie de torta resultante de la cocción del grano fino extraído de la yuca rallada. Ésta se introduce en un paño que es sometido a presiones para hacer que de la masa se extraiga almidón. Los granos gruesos se desechan y el resto se deposita en un caldero cuyo interior ha sido embarrado con grasa para evitar que la masa, a la que se le añade sal, se pegue. El tiempo de cocción es de quince minutos. Transcurridos éstos se vira el contenido del caldero en otro recipiente. Hay personas que afirman que esta torta se ingiere con salsa y chivo con mucho picante. La mayoría opina que es un alimento para acompañar el plato fuerte de cualquier comida.

Mai mulé o maíz molido

El maíz mulé se hace con los granos de mazorcas de maíz seco, los cuales se muelen en molinos domésticos a fin de extraer un grano grueso empleado como sustituto del arroz. Para confeccionarlo se pone a cocer en agua, a la cual se le añaden sal y especias. Este "arroz de cabecilla" se emplea en las fiestas de santos, se puede servir de acompañante del potaje o hacerse en forma de congrí.

Pitimi

Especie de arroz hecho a base de granos de mijo o millo. Aunque se mezcla con otros ingredientes, para nuestro gusto no deja de tener este "arroz" un sabor amargo.

Tons - tons

Equivale al fufú de plátano cubano. Se emplean en su confección todo tipo de viandas que, después de cocidas, se introducen en un pilón donde se pilan como si fuese café. Con la masa restante se hacen bolas o pequeñas pelotas, que se introducen en la salsa o en el calalú para ingerirse como rico manjar.

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view post Posted on 31/5/2009, 16:05 Quote
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DIABLO

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COMIDAS Y BEBIDAS


Las comidas y bebidas en la práctica voduista son de tal importancia que, sin ellas, verdaderamente, no hay culto.
Cada lúa se distingue no sólo por sus rasgos de carácter y sus actuaciones, sino asimismo por sus gustos y preferencias: Ercilí está indisolublemente asociada a la pareja de palomas blancas y a los peces fritos en aceite, así como a los dulces finos, al merengue y al liqué. A casi todos los Ogún se les relaciona con la ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas y, a los luases diablos, con el sacrificio de verracos, signo inequívoco de su poder bestial.
Los santos "comen" como los hombres, se alimentan con la sangre y otras partes ofrendables de los animales y demás alimentos que se les entregan en las ceremonias conocidas, muy significativamente, con el nombre de manyé-luá.
Las ofrendas constituyen la materialización de la relación contractual establecida entre la divinidad y su caballo: ésto se las ofrece en pago a los servicios recibidos, al bienestar alcanzado y, en síntesis, a la labor realizada por aquélla en un período.
También, esperando buenos frutos como resultado de su actuación futura. Cuando el lúa no recibe lo que se le ofreció en recompensa por sus trabajos, se venga de su "hijo" de diversas maneras. De modo que el equilibrio en la relación servidor/luá se logra a base del cumplimiento de los "sacrificios" pactados entre uno y otro.
La ofrenda, en efecto, constituye un claro indicador de la relación mencionada. Si un lúa rechaza una comida, es una señal de que algo ha quedado mal y que la divinidad está disgustada. Todo debe disponerse en el manyé de modo riguroso de lo contrario se producirán reacciones negativas como la apuntada. Cuando Ercilí no se posesiona de su caballo es porque manifiesta ese rechazo y entonces deberá repetírsele la ceremonia, habitualmente al año siguiente.

Existen animales tabúes en las comidas de los santos; entre ellos cabe mencionar el pato, el pavo y la jicotea, entre otros. Los más recurrentes son el chivo, el cerdo y las aves como el gallo, la gallina y la paloma.

Los cigarrillos únicamente les son ofrendados a Ercilí, mientras que la mayoría de los luases fuman tabacos, en especial los miembros de la familia de los Ogún. Por último, tanto el agua como el café suelen colocarse en el altar en recipientes en número de dos; por lo general, en uno se pone café amargo y en el otro café normal, y se procede de idéntico modo con el agua.

Comidas

Manyé-Masá o comida de los Jimaguas

Resulta una de las comidas más ricas y atractivas de la cocina haitiano-cubana, por la calidad y por la forma de ingerirse. En su confección se incluye una pareja de pollos de color "jabao" y también puede incluirse un chivo. Una vez aliñada su carne, se sofríe en aceite y, concluido el sofrito, se traslada a otro recipiente que contenga una medida de agua. Se le añaden diversos tipos de frijoles y de viandas, además de especies, cebolla, ají y yerba mora, entre otros ingredientes. Finalmente, arroz o harina de maíz. Al terminarse de cocinar, queda como una especie de arroz con pollo, de agradable sabor.
Esta comida se sirve en pedazos de hojas de platanero y su ingestión es realizada por los comensales sin emplear cubiertos. Entre las prescripciones que se establecen para ella se destaca la de que los huesos no pueden caer en el suelo, sino que tienen que ser depositados en un recipiente.

Comida a Legbá

Se cava un orificio en la tierra en cuyo fondo se le echa carbón y luego se enciende. En este improvisado fogón se pone a asar un pollo atravesado con una púa —como si fuese un cerdo—, ave a la cual se le han quitado las plumas, las vísceras, la cabeza y las patas. El animal es adobado con diversas especies y mucho picante. Cuando se termina el asado, se echan al fuego diversas viandas (boniato, plátano y ñame), todas sin pelar. Luego se extraen de él y se depositan en hojas de platanero, junto con la carne desmenuzada del pollo. Los comensales cogen con las manos la cena ritual para ingerirla sentados alrededor del improvisado fogón. La forma más habitual de comerla es depositándola en una jicara o recipiente de güira cimarrona, la cual el oficiante ofrece a cada uno de los participantes para que cada quien extraiga una pequeña porción del alimento ritual.

Manyé-blanche o comida de santo blanco

Lo fundamental en esta comida son los platos que contienen las carnes de las aves de plumaje blanco sacrificadas para obsequiar al loa blanche, conjunto de dioses acuáticos donde sobresalen la pareja integrada por Ercilí y Ogún. No pueden faltar peces fritos en aceite, arroz blanco y una variedad muy grande de dulces, entre los que se destacan el cake y el merengue. Hay informantes que dicen que se incluyen también numerosos tipos de frutas.

Manyé-mort o comida de muertos

Se trata de una comida dedicada a los espíritus de los fallecidos que pertenecían a la familia que les realiza este "cumplimiento", aunque también se le dedica a todos los muertos que quieran acudir a ella. Los alimentos se preparan algunos días antes de la fecha fijada. Se mata, por ejemplo, un cerdo cuyas cuatro patas y cabeza se ponen a curar con un tiempo prudencial de antelación. Luego a esa carne se le echa quimbombó y otras viandas, se pilan juntas y se hace como una especie de fufú, que es colocado en el altar o mesa donde se realiza la ceremonia, junto con otros alimentos, dulces, licor y ron.
En Barrancas algunos informantes aseguran que esta comida se ofrece en una misa que tiene la finalidad de hacer que los espíritus no lo abandonen a uno y contribuya a traer la tranquilidad y el bienestar. En ella se incluyen un fricasé de cualquier animal, aunque puede prepararse un asado, viandas también asadas y tabaco, licor, velas y perfume. Todas estas ofrendas son colocadas en un altar donde se reza y se canta.

Calalú

En La Caridad y Barrancas ofrecen recetas diferentes de esta comida. En la primera se afirma que su confección se realiza del modo siguiente: se pone a hervir una porción de cerdo salado (orejas y rabo) y luego se saca de la candela y se bate junto con el quimbombó, también hervido. Vuelve a ponerse a cocinar y se hace aparte un fricasé de pollo que se agrega a lo primero que se cocinó. A la masa resultante de esa unión se le denomina calalú.
En Barracas atestiguan que ésta es una comida básicamente hecha de vegetal, aunque puede acompañarse con el fricase de pollo. Al quimbombó se le cortan los extremos, se echa en una cazuela que contiene agua, especias, cebolla, ajo, tomate,y sal y se coloca en el fogón. Cuando se cocina, queda un compuesto que se puede ingerir empleando la cuchara o las manos. En la segunda variante, la masa anterior se une al fricase de pollo.
Hay informantes que afirman que el calalú puede ser acompañado con bolas de un fufú hecho a base de diversas viandas hervidas (boniato, plátano, malanga, ñame, calabaza, etc.), aquellas son colocadas en recipientes aparte, de los cuales se extraen para impregnarlas en calalú. Por último, hay una mesa con platos de arroz y potaje.

Bobobi

Especie de torta resultante de la cocción del grano fino extraído de la yuca rallada. Ésta se introduce en un paño que es sometido a presiones para hacer que de la masa se extraiga almidón. Los granos gruesos se desechan y el resto se deposita en un caldero cuyo interior ha sido embarrado con grasa para evitar que la masa, a la que se le añade sal, se pegue. El tiempo de cocción es de quince minutos. Transcurridos éstos se vira el contenido del caldero en otro recipiente. Hay personas que afirman que esta torta se ingiere con salsa y chivo con mucho picante. La mayoría opina que es un alimento para acompañar el plato fuerte de cualquier comida.

Mai mulé o maíz molido

El maíz mulé se hace con los granos de mazorcas de maíz seco, los cuales se muelen en molinos domésticos a fin de extraer un grano grueso empleado como sustituto del arroz. Para confeccionarlo se pone a cocer en agua, a la cual se le añaden sal y especias. Este "arroz de cabecilla" se emplea en las fiestas de santos, se puede servir de acompañante del potaje o hacerse en forma de congrí.

Pitimi

Especie de arroz hecho a base de granos de mijo o millo. Aunque se mezcla con otros ingredientes, para nuestro gusto no deja de tener este "arroz" un sabor amargo.

Tons - tons

Equivale al fufú de plátano cubano. Se emplean en su confección todo tipo de viandas que, después de cocidas, se introducen en un pilón donde se pilan como si fuese café. Con la masa restante se hacen bolas o pequeñas pelotas, que se introducen en la salsa o en el calalú para ingerirse como rico manjar.

Dulces

Bombón

Especie de panecillo muy parecido al antiguo pan de gloria -aunque puede adquirir diversas formas y tamaños- que constituye una de las excelencias de la repostería de origen haitiano. Se confecciona a base de harina de trigo, a la que se le añade vainilla, anís estrellado, canela, manteca y mantequilla: la masa resultante de la mezcla de todos estos elementos se bate con una espumadera hasta ponerla lo más espesa posible. Luego se derrama en moldes de los tamaños deseados y se pone a hornear en un horno de fabricación casera. Se tiene el cuidado de observar si los panecillos se han cocinado y, para comprobarlo, se pinchan o tocan periódicamente. Realmente resulta de todo esto un dulce exquisito.
Algunos informantes apuntan que hay otro tipo de bombón: el bombón macué, hecho con harina de yuca, que se envuelve en hojas de plátano machacadas y se lleva a una sartén engrasada donde se hornea a fuego lento.
En Barrancas nos hablaron de otro tipo de esto dulce, uno que se consume en Semana Santa, hecho a base de harina de castilla, azúcar blanca, anís estrellado, canela y nuez moscada, ingredientes que sirven para preparar una masa con la cual se procede de la forma descrita. Pero a diferencia del bombón mencionado al principio, aquí primero se obtiene el almíbar con que se amasa la otra mezcla.

Table fey

Equivale a lo que se denomina en Cuba turrón de coco. La masa del coco puede picarse en trocitos o ser molida o rallada y su contenido se une a un almíbar preparado a base de azúcar y agua. A la mezcla puede añadirse jengibre, canela y anís estrellado; se coloca en la candela y se procede a batirla y, periódicamente, se va comprobando si ya "cuajó" el dulce. Una vez concluido, ésto se deposita encima de un papel colocado previamente en la mesa de la cocina.

Table ajonjolí

Se procede en su confección de manera similar a la descrita anteriormente. La diferencia consisto en que, en vez de masa de coco, la materia prima es el ajonjolí tostado, molido o pilado. Los demás ingredientes son los mismos.

Table maní

Este dulce y el bombón son los más gustados y usados en las fiestas de santos por los haitianos y sus descendientes. Primero se prepara el almíbar en el que pueden incluirse canela, jengibre y anís estrellado, según los procedimientos habituales. En ocasiones se prescinde de estos últimos ingredientes. Se mezcla el almíbar con los granos de maní y se coloca en el fogón; cuando el dulce cuaja, esto es, está listo, se le da formas diversas: la de un rectángulo conocido por tableta, redonda, etc.
A veces se prescinde de algunos de los ingredientes antes mencionados y se emplea sólo el maní con el almíbar, precediéndose de la manera ya conocida al confeccionarlo.
Asimismo, debemos apuntar que tanto el maíz como el maní se usan en su variante tostada o "grillé".
Turrón de marañón
Es un dulce poco habitual en la repostería cubana. Se confecciona con la semilla del marañón, la cual se tuesta y luego se pila, aunque hay quien dice que se puede emplear la semilla entera: la primera variante se parece al turrón alicante consumido antes para las fiestas de Navidad y, a la segunda, simplemente la denominan turrón de marañón. El contenido de la semilla se mezcla con el almíbar y se procede a su cocción.

Mantecada

Se hace a base de harina, azúcar y levadura; la mezcla resultante se amasa con grasa animal y se pone a hornear. Se ingiere con un almíbar elaborado previamente.

Otros tipos de dulces

Con el boniato se prepara un dulce en almíbar denominado boniatillo. Pero la versatilidad de la cocina haitiana hacia prodigios, obligada en el pasado prerrevolucionano por las condiciones adversas que rodeaban la existencia de estos inmigrantes; así confeccionaban dulces caseros con frijoles blancos, naranja, chícharos y los más cercanos a la cocina cubana, como el dulce de leche.

Bebidas

Los luases petró gustan de hacer aspersiones con kimanga, líquido hecho a base de ron y de diversas especias, que se prepara según rituales muy precisos reservados a ellos. En los asentamientos cubano-haitianos estudiados, hemos observado el uso de una bebida parecida, pero que se confecciona a base de ron o aguardiente y picante. Las bebidas que predominan en ellos son las que a continuación pasamos a enumerar, repitiendo la salvedad de que, para cada una de ellas, existe más de una receta.

Butei-gasin (bouteille racine)

Bebida ritual hecha a base de una enorme diversidad de raíces de plantas -cuyo conocimiento es de uso exclusivo de los oficiantes del vodú a las que se les atribuyen poderes mágicos- de semillas como las de maíz, ajonjolí y otros componentes mas que se introducen en una botella con aguardiente. La mezcla de elementos sólidos y líquidos se deja añejar por largo tiempo y el producto es una bebida de sabor muy agradable.

Tifei (petit-feuille) o yerbita

En una botella de cristal se introducen los siguientes elementos sólidos pedacitos de hierba carpintero, raíz de coco, raíz de palma, caña santa, raíz de jibá, raíz de china, bejuco indio, bejuco francés, raíz de cuyaya, raíz de hierba conga o hierba africana, nuez moscada y anís estrellado. A todo lo anterior se le añade aguardiente de caña y se deposita en un lugar donde no reciba luz para que se añeje durante un tiempo determinado. La bebida resultante también es muy agradable y popularmente, sobre todo entre los cubanos, se le denomina yerbita.
Otros informantes añadieron a los anteriores, los siguientes componentes: hoja de naranja, raíz de ajo, canela, pimienta bomba y pimienta picante, raíz de hierba calentura, espuela de gallo y canela. Dicen que el añejamiento no debe sobrepasar los cinco o seis días.

Tafiá

Nombre que recibe el aguardiente de caña.

Liqué

Bebida no alcoholizada, algo melosa, empleada preferentemente en la ceremonia del lúa blanche. Se confecciona a base de azúcar y agua, mezcla que se pone a hervir un tiempo prudencial. En el instante de la ebullición se le añaden anís estrellado y cancela. Cuando este contenido se espesa, se desmonta del fogón y se deja enfriar. Ya frío, se le añaden, además, vainilla y menta y se cuela en un colador fino. El líquido resultante se envasa inmediatamente en botellas. Puede ingerirse al instante, aunque hay quien asegura que esta bebida puede durar años.

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¿Que es el vudú?
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El Vudú puede definirse como un conjunto de creencias, ritos y prácticas que presentan aspectos mágicos y que pueden cambiar la vida de los seres humanos. Según el diccionario de la Real Academia Española es un "cuerpo de creencias y prácticas religiosas que incluyen fetichismo, culto a las serpientes, sacrificios rituales y empleo del trance como medio de comunicación con sus deidades."

Tiene su origen en el continente africano. Desde sus inicios, fue reconocida como una práctica de poderes mágicos. Comenzó como una creencia religiosa en la que se cantaba y se rezaba a los dioses para pedir por el amor, la vida y el hogar.

Con la llegada de los africanos al continente americano, estas prácticas fueron instalándose en países como Haití y Estados Unidos, naciones donde se consolidó como una religión más.

En español el término se escribe como Vudú, pero en otros idiomas se escribe de diferentes maneras, por ejemplo: woodoo, vodoo y vaudou, entre otras. Todas estas formas expresan lo mismo: espíritu, pues según los expertos en el tema esta costumbre va desde el espíritu para lograr efectos en el cuerpo humano, sean estos positivos o negativos.

El Vudú mezcla la magia blanca y la magia negra. La primera, para las peticiones consideradas como positivas, como la protección del hogar, por ejemplo. Y la segunda, en la que se desea hacer daño a algún enemigo. A los que practican el vudú con magia negra se les conoce como bokós y zobóps. Son personas que poseen un gran conocimiento en preparación de venenos y maleficios.

En estos casos, la persona interesada en realizar un maleficio lleva un muñeco a los bokós y éste lo atraviesa con una aguja y al mismo tiempo reza algún conjuro que producirá a distancia el efecto deseado por el cliente.

Se haga magia negra o blanca, el Vudú adora a sus dioses o "Loa". Los siete dioses principales son: Shango (dios del Fuego y del Rayo), Orula (dios del Destino), Ogun (de la Guerra), Elagua (de los viajeros), Obatala (del Bien), Yemaya (diosa de las Aguas y del Mar) y Eshu (de la Venganza).

En las diferentes manifestaciones del Vudú, los sacerdotes suelen sacrificar animales, fabricar muñecos de cera que atraviesan con alfileres para causar dolor. Los bailes y cantos forman también parte importante de los ritos, especialmente los cantos africanos antiguos.

El objetivo es siempre hacer contacto con un espíritu o deidad para lograr sus favores a cambio de sacrificios como ofrendas de comidas, animales, entre otros.

¿Cómo es una ceremonia Vudú?

El reportero español Juan José Revenga visitó Haití para investigar sobre el Vudú. En un artículo para Internet narra cómo es una ceremonia en Abomey, poblado ubicado en la República de Benin, en el continente Africano.

En el texto señala que existe un sacerdote quien dirige la ceremonia. En el momento que éste arriba al lugar donde se lleva a cabo el rito, los presentes comienzan a gritar y golpearse el pecho mientras entonan canciones africanas. Posteriormente matan algunos animales y entregan su sangre al altar, lugar donde viven los espíritus que rigen su mundo.

El siguiente momento es protagonizado por los fantasmas de los muertos, llamados Engun-gus, unos muñecos decorados con pedrería (con un hombre escondido) que bailan alrededor de los asistentes. El temor de los seguidores les impide tocar a estas figuras, pues se tiene la creencia de que si lo hacen, pueden perder sus almas en manos de los fantasmas.

En el mismo texto, Revenga narra cómo se celebra un rito en las tierras Haitianas. Allí también hay un sacerdote llamado Hungan que dirige una ceremonia que se efectúa en las montañas. Se colocan cientos de velas y santos en primer lugar.

Comienzan a sonar los tambores. En el sueño se dibuja un círculo mágico con el nombre del espíritu que se desea invocar esa noche. Los participantes entran en trance y el sacerdote hace que les cambien sus ropas para que el espíritu pueda reconocerlos. Suenan campanas que sirven para llamar a los muertos.

Las tradiciones del Vudú se han traspasado de generación a generación a través de la tradición oral, es decir, no existen libros en los que se señalen los dogmas o preceptos en los que se basa esta religión. Sin embargo, hoy por hoy, más de 60 millones de personas en el mundo la practican, tanto en la zona de África, como en ciertas partes del Caribe y América

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view post Posted on 2/7/2009, 05:56 Quote
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VOCABULARIO VODÚ
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ABOBÓ
"Exclamación ritual que marca el final de los cantos radá y expresa el entusiasmo religioso. Es acompañada a veces por el ruido que produce el choque de las manos con los labios".
Sirve para dar inicio a una ceremonia o a un canto y raras veces se produce aquí el ruido que produce el choque de las manos con los labios.
También se produce en los ritos petró.
ACASÁN
Comida preparada a base del líquido de apariencia láctea que se obtiene al moler el maíz. Según otros se confecciona con la fécula de la yuca, leche y azúcar.
ACRA
Buñuelo hecho de harina de yuca o de malanga.
AGAÚ
Genio de la tempestad y el trueno.
AGÜÉ-TAROYO
Genio del mar.
AÏDA O AGIDA WÉDO
Esposa de Damballah Wédo.
ARBE REPOSUÁ ( ARBRE REPOSOIR)
Árbol sagrado donde descansan los luases o santos del vodú. Se encuentra, generalmente, en el patio o en algún lugar del exterior de la casa de vivienda del hungán. Por constituir la "casa" de una o varias divinidades vodú recibe ofrendas y libaciones. En algunos lugares es vestido con ropas o cintas con los colores simbólicos de uno o varios luases que lo habitan.
ASSOTOR O ASSOTÓ
El mayor de los tambores sagrados del vodú.
AVREQUETÉ
Loa que preside los fenómenos celestes.
AYISÁN
Esposa de Papá Legbá.
BAKÁ
Genio maligno que manipulan los brujos voduistas. Espíritu perverso de forma humana y ojos rojos.
BANDÁ
Danza erótica que jecutan los guedé.
BAQUET
Término con que nuestros informantes designan a los palitos rústicos empleados para percutir los tambores.
BAS
Tambor que integra la batería radá.
BATERÍ
Término que designa en Haití los tambores de la orquesta.
BAUTIZO
Iniciación voduista.
BICHÉ
Cesta tejida con fibras vegetales con que se avientan diferentes granos. Es empleada para depositar las cartas con que los oficiantes realizan actos de adivinación.
BIZANGO
Perro nocturno que busca víctimas para devorarlas.
BOCCOR(BOKÓ)
En Haití designa generalmente al hungán asociado con la magia negra o hechicería. En los asentamientos cubano-haitianos estudiados, este término sirve para denominar al que dirige las ceremonias voduistas. Sinónimos: sacerdote voduista, divinó.
BOMBÓN
Dulce confeccionado a base de harina, anís estrellado vainilla, canela, manteca y mantequilla. Se le ofrenda a luases como la Santa Blanca, los ángeles y a los Masá.
BON DIEU
Dios
BOULÉ-ZINE
Rito de cierre de la ceremonia de iniciación.
BUÁ-LA-FAMÍ
Palo consagrado que simboliza la fortaleza de una societé voduista.
CABALLO
Médium, servidor de los luases o misterios.
CAI
Del créole caye. Palabra que designa la casa. En ocasiones se coloca después del nombre de un lúa para significar que no es silvestre, sino doméstico. Así, Ogún-cai significa Ogún de la casa.
CAI-MISTÉ (CAYE-MYSTÈRE)
Equivale a casa de los espíritus o luases. Sinónimos: hounfort o santuario voduista.
CATOVÁ
Ver table.
CEREMONÍ
Ceremonia o fiesta mediante la que se les rinde tributo a las divinidades del panteón voduista. Sinónimos: manyé-luá, serví-luá, bembé o fiesta de santo.
COCH-PIE
Piedra de gran tamaño que descansa en el altar y que representa a un lúa determinado.
CONGÓ AZUECÁ
Nombre dado en Haití a Obbá Lomí.
CONGO-GUINEA
Equivalente al culto petró.
CUVET
Servilleta blanca utilizada para depositar las ofrendas dedicadas a los luases.
CHEVAL O CHUAL
Caballo, persona con capacidad para servir de cabalgadura a un loa. Persona poseída por un loa.
DECUPÉ
El más pequeño de los cuatro tambores que integran la batería rada. Sinónimos: sugón, sécond, guedé, segundo.
DEMÓN
Espíritu masculino que se transforma en animal.
DIEU
Dios.
DIVINÓ, DIVINÉ
En Haití estas voces designan al houngán o hungán o a la mambó especializados en la adivinación. En Cuba, a la persona que ofrece "caridad" delante del altar, cura enfermos, descubre a primera vista las causas y la naturaleza de un mal, sea físico o espiritual, e indica cómo remediarlo. El arte o la ciencia del divinó se considera una gracia concedida por Dios. Sinónimos: hungán, boccor, adivino, sacerdote.
DJAB (DIABLE)
Demonio, ser feroz y despiadado.
DOCTEUR-FEUILLE
Ver hungán.
DOSSÁ-DOSSÚ
Hijo o hija nacida después de los Mellizos.
ESCORTE
Voz francesa que designa a un grupo de loas afines que acompañan a otro de mayor jerarquía.
FEMME-FEUILLE
Ver mambó.
FIESTA
Servicio, celebración litúrgica.
FIESTA DE CUMPLIMIENTO
Servicio pactado con un luá.
FIESTA DE LA FAMILIA
Servicios con que se honra a luases de una cofradía voduista.
FUET-CACHÉ
Látigo ritual.
GUEDÉ
Nombre de un loa.
GUEDÉ
Familia de genios de la procreación y la muerte.
GUINEA
África, país mítico ubicado en lo intrincado del monte.
HERMANDAD DE SANTOS
Loas que trabajan juntos.
HIJO DE ALTAR
Iniciado.
HUNFÓ(HOUNFORT)
Centros religiosos donde se ejecuta parte de las ceremonias dedicadas a los luases. Se encuentra ubicado cerca de la casa de vivienda del hungán. Nuestros informantes nos proporcionaron dos sinónimos en créole: cai-lesen y cai-te- divinó y en español: templo y casa de los misterios.
HUNGÁN(HOUNGÁN)
Sacerdote principal del culto voduista. En Cuba se emplea este término para designar a aquella persona que asegura la unión o el vínculo entre las divinidades y los hombres, como una especie de intermediario. La persona que ejerce este oficio goza de gran prestigio en la comunidad y se le respeta mucho. Sinónimo: divinó.
HUNSÍ (HOUNSI)
Mujer u hombre iniciado en el vodú y que generalmente ayuda al hungán o a la mambó en las ceremonias. Con frecuencia desempeñan, además, otras labores, como mantener el orden y la limpieza del templo y preparar las ofrendas consagradas a los luases. Sinónimos: ayudante, asistente, recadero.
KIMANGA
Bebida ritual hecha con aguardiente y, principalmente, picante.
LA-PLACE
Maestro de ceremonia
LEGUEDÉ
Es el segundo tambor de la batería radá. Se caracteriza por ser de tamaño mediano.
LIQUÉ
Bebida melosa, no alcoholizada, que se le ofrece a luases susceptibles, como Ercilí.
LOA
Ver lúa.
LOA CABECILLA
Aquel que es centro de un grupo de luases afines.
LÚA
Nuestros informantes pronuncian indistintamente loa o lúa. Designa al espíritu, ser sobrenatural, principal objeto de culto en la religión voduista. Sinónimos: santo, misterio.
LUÁ BLANCHE
Luases acuáticos del vodú radá.
LUÁ-RACINE
"Espíritu ancestral heredado por una familia". Es por naturaleza heredable; a este tipo de seres no se les realiza el ritual de la iniciación.
LU-GARÚ (LOUP-GAROUP)
Espíritu humano que adquiere forma de vampiro.
LUGÁN
Ser demoníaco.
LUTÍN
Espíritu de una persona que fallece sin bautizarse.
MAGIE
Magia negra, hechura con carácter de hechicería.
MAÍ-MULÉ
Literalmente en créole, maíz. molido.
MAIT-TÊTE
Loa dueño de la cabeza de alguien.
MAMÁLUÁ( MAMÁ LOIS )
Mambó.
MAMÁ-TAMBÚ
Término con que nuestros informantes designan al mayor de los tambores de la batería radá. Es percutido generalmente por una sola persona y alrededor suyo se baila. Lo consideran la casa de un luá y, por ello, en determinadas ocasiones lo visten y adornan. Sinónimos: tamba vodú, assotó.
MAMBÓ
Mujer que realiza las mismas funciones del hungán. Sinónimos: diviné, sacerdotisa voduista.
MAMBÓ-FEI
Sacerdotisa.
MAN FESTÉ
Espíritu perturbador. Según algunos, es un luá.
MANYÉ (MANGER)
Palabra que literalmente significa en créole comida. Designa a un tipo especial de ofrendas: el alimento consagrado a los luases. "Ofrendas alimentarias". Comida ritual.
MANYÉ-BLANCHE
Servicio dirigido a los loas acuáticos.
MANYÉ-GUINÉ
Ofrendas alimentarias propias de los luases radá.
MANYÉ-LUÁ
Término que designa en créole las ofrendas consagradas a los loas. Por extensión, ceremonia o fiestas en que se da de comer a estos espíritus. Sólo pueden ofrecérseles a aquellas divinidades que se han posesionado o que son dueñas de la cabeza de determinadas personas. Sinónimos: comida de santo, serví-luá.
MANYÉ-MO (MANGER-MORT)
Literalmente, comida de muertos.
MAPÚ ( MAPOU )
Árbol misterioso donde se reúnen los espíritus malignos.
MARASSÁ
Ver Masa.
MARASSÁ-GUININ
Loa del vodú radá
MASÁ
Pareja de genios protectores de los Mellizos o Gemelos.
MATRIMONIO MÍSTICO
Desposorios rituales de una persona con un luá.
MISTÉ O MYSTÉRE
Loa, espíritu, genio.
MOK
Pequeña copa hecha de madera dura empleada para sorber bebidas rituales durante las ceremonias.
NANCHÓN
Familia étnica de los luases.
NANCHÓN-DAHOMÉ
Comprende los luases de origen yoruba, mahí y amina.
NANCHÓN-IBÓ
Grupo étnico de luases asociados al vodú petró.
OGÁN
Instrumento musical.
OGÚN BALENDJÓ O BALENYÓ
En el norte de Haití este Ogún devino en san Jacobo el Mayor o Santiago Apóstol.
PA-FOR
Designa a los sacerdotes voduistas no reconocidos como buenos oficiantes del culto, o sea, aquellos que no poseen la fuerza indispensable para "trabajarlo" con éxito.
PAPALUÁ (PAPALOIS)
Hungán o boccor.
PE
Altar donde se colocan las ofrendas, vasijas y demás objetos del culto vodú, así como las piedras con las que se representan a los luases y los atributos y demás accesorios empleados por los oficiantes.
PERISTIL
Especie de salón o cobertizo cubierto con un techo generalmente de pencas de coco o de palma, sin paredes a los costados, en el que se ejecutan las danzas, los sacrificios y otras manifestaciones del culto voduista. Sinónimo: enramada.
PETRÓ
Nombre de un luá.
PETRÓ
Dentro de esta denominación se agrupan los luases provenientes del África Central, por lo que suele designársele como el panteón congo-guineano. Este calificativo se le aplica a las divinidades de naturaleza maligna, de extrema dureza y violencia, con oposición a los luases cuyos ritos y tradiciones son comúnmente catalogados como dahomeyanos o radá, más suaves y benignos.
PITÍ-FEI
En sentido literal "hijo de hojas". Denomina al hijo de santo (pití-sen) o hijo de altar, o sea, a la persona iniciada en la religión voduista.
POTÓ TONEL O TONEL MARÉ
Con estas dos palabras nuestros informantes designan al poste central u objeto sagrado situado en el centro del peristil y cuya función es la de servir de "camino de los espíritus" , esto es, permitir que ellos se presenten en el lugar donde se les está convocando. Sinónimo: potó-mitán o poste central.
PRET´ SAVANE
Sacerdote de manigua situado por debajo del hungán.
PRISE D´ASSÓN
Rito de ascenso jerárquico de un voduista.
PUINS
Magia con fin antisocial.
RADÁ
Este nombre es derivación de Aliada, ciudad dahomeyana. Nación o familia de luases y ritual que se realiza a esta categoría de espíritus benévolos.
REVENANT
Espíritu de perturbación.
RICORDE
Flauta de madera.
RITO NAGÓ
El propio de los luases yorubas.
SANTO
Loa, misterio, vodú.
SANTO GUÍA
Ver loa cabecilla.
SANTOS SILVESTRES
Luases no domesticados que viven en la naturaleza.
SÉCOND
Tambor mediano de la batería radá.
SERVÍ O SERVÍ-LUÁ
Ceremonia en honor a las divinidades del vodú. Sinónimo de manyé-luá o fiesta propia de esta religión.
SERVICE-PETRÓ
Ceremonia de los luases petró.
SERVIDOR DE MISTERIOS
Sacerdote.
SOCIETÉ HUNFÓ
Sociedad de servidores de los loas.
TABLE
Altar situado en el interior de la casa de los misterios, donde se coloca una vela.
TABLE SEN
Término con que nuestros informantes designan en créole al altar. Sinónimo; peguen.
TAFIÁ
Término que designa en créole el aguardiente de caña. Se le ofrece sólo a los luases guerreros, como los Ibó o los Congo. También clarín (clerén).
TAMBUGUÉ
Pandereta integrante de la batería radá.
TIFEI
Bebida alcohólica muy fuerte resultante de la maceración y añejamiento del aguardiente de caña en un recipiente de vidrio en el que se deposita una variedad muy grande de raíces y hojas. Sinónimos: yerbita, hojita.
TRIYÁN
Término que designa la parte metálica (guataca) o pala de la azada que se emplea como instrumento musical en las orquestas que acompañan las fiestas o ceremonias del vodú.
TÚNNEL O TONEL
Enramada.
UANGA
Palabra africana que designa un objeto material usado por un brujo para hacer daño. Fetiche, talismán, amuleto.
VEL LIMIÉ
Literalmente vela encendida, la cual se coloca en diversos lugares como encima de la mesa que hace las veces de altar; al lado del poste central o de las ofrendas; al pie de una hoguera o en la entrada principal o portería.
VÉVÉ
Dibujo ritual que representa a un lúa y con cuyo trazado se le convoca a concurrir a determinado rito o ceremonia. Se "corta" con harina de maíz, borra de café, polvo de ladrillo o ajonjolí.
VODÚ
En la lengua de la etnia Fon del antiguo Dahomey, vodún designaba el espíritu, así como en lengua ewe, vodú tenía el mismo significado. Esta palabra es escrita de muy diversas maneras: vaudou, vodoo, voodoo, entre otras. Actualmente designa la religión nacional popular de Haití, esto es, un heterogéneo complejo de creencias y prácticas asociadas al fenómeno de la posesión y culto de seres sobrenaturales o luases, los espíritus de los difuntos o a un ser trascendente al que los haitianos denominan Bon Dieu. En el panteón voduista se agrupan las divinidades de origen dahomeyano, bantú y yorubas, entre otras no menos relevantes. Lúa, misterio.
VOYÉ-MORT
Envío de un muerto para perjudicar a una persona.
YANVALÚ
Danza de origen dahomeyano.
ZANGE
Los ángeles, sinónimo de loa o misterio.
ZOBOP (ZEABEAUP)
Asociación de servidores de los baká. Espíritu que devora a las personas.
ZOMBI
Loa de la familia de los guedé.
ZOMBI
Individuo a quien, mediante un acto de brujería, le ha sido retirada el alma y, en consecuencia, se ha convertido en un esclavo. Por eso existe la idea de que es una suerte de muerto viviente o mort- vivant .

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Magia Y Brujeria en Granada .

El Vudú de Gojar

Hace unos pocos años en diferentes medios de comunicación , incluidos prensa y televisión , salió a la luz un ritual de supuesto "vudú" del cual encontraron diferentes indicios en un campo de la localidad de Gojar. Esta noticia saltó a los medios de forma fulminante y por otra parte poco documentada.

Se encontraron en el lugar restos de bebidas , tabaco , velas y lo mas fuerte un corazón de terneta con unos nombres y fotografias dentro. Pues bien , para los profanos esto puede ser un ritual de vudú hecho para fastidiar a las personas que aparecian en el , pero en realidad fué un trabajo de unión o amarre de Pomba Gira , entidad de origen afrobrasileño , señora de la noche , el sexo y el amor , la cual trabaja con los corazones de las personas y con sus mentes tambien. Esta entidad es la parte femenina del gran Exu señor de las encruzijadas , muy culturizados en m Brasil y aprte de sudamerica , por los seguidores de las religiones , Umbanda y Candomble.

En cierta forma este ritual era bastante mas "inocente" que el pretendido vudú que para aquel que sepa un poco de lo que hablo NO TIENE NADA QUE VER , pero estas noticias tienen así mas fuerza y por que no...mas sensacionalismo. Infelizmente se ha creasdo una casposa prensa alrededor de estos cultos afroamenricanos , metiendolos todos en la misma orza y poniendoles las etiquetas de Vudú y Brujeria y creanme (por esperiencia se) que estos cultos son mas serios que todo es e sensacionalismo y bastante mas inofensivos.
Escrito por: Jose Luis Omo Kao 2 comentarios 07 Mar 2008 URL Permanente
Sacrificios Humanos en Rituales

Los sacrificios humanos en rituales de magia negra, aunque muy extraños no por ello no tuvieron lugar en nuestra Granada de antaño . Me quiero referir a los sucesos ocurridos en las cercanias de Baza en el verano de 1752 , estos escalofriantes hechos estan reflejados en el libro Magia e Inquisición en el Antiguo Reino de Granada de Rafael Martín Soto , y basicamente reflejan los innumerables actos que por aquella epoca tenían lugar mas a menudo de lo que se pìensa.Continuas desapariciones de niños pequeños que iban a parar a ceremonias seudomagicas con el unico fin de subsanar enfermedades que contraian personajes , ricos y acaudalados los cuales se servian mandaban a buscar chavales de corta edad y bebes para sacar sus mantecas y utilizarlas como ungüentos curativos .
En esta ocasión el cacique Don Andres de Segura dueño virtual del pueblo de Orce , manda a su administrador Don Alvaro Vicente de Mendoza , gran conocedor de todo tipo de brujos y brujas de la provincia a buscar a un grupo de gitanas con fama de hechiceras que vivían en las cuevas de Baza. Estas tras ser pagadas de antemano raptan a un niño de 2 años y lo asesinan en un ritual magico , para sacarle gran cantidad de fluidos corporales , con el unico motivo de sanar a Don Andres de un extraño mal que le aquejaba. Los criminales hechos estan recogidos en informes y declaraciones tomados por la Santa Inquisición de Granada , y por supuesto estas gitanas dieron con sus huesos Dios sabe donde. Aunque nos parezca brutal estas practicas eran numerosas en aquella epoca , a veces solapadas por rituales de sanación pero siempre con ese halo oscuro de la brujeria mas antigua y peligrosa.

HECHICERAS EN GRANADA

Los autos de fe de la Inquisición recogen las prácticas mágicas, adivinatorias y paranormales de las brujas moriscas granadinas


Entre los musulmanes estaban prohibidas ciertas artes mágicas y continuamente los ulemas advertían de «no seguir hechiceros ni adivinos, ni agoreros, ni asorteros, sino sólo a tu Señor». Pero estas advertencias no tuvieron tanta fuerza entre los fieles nazaríes, como otros preceptos del Islam. Los musulmanes españoles se mostraron atraídos por las suertes, agüeros y hechizos, y cuando concluyó la reconquista por parte de los cristianos, su afición por las artes mágicas se vio incrementada por una concepción fatalista de la existencia por parte de los moriscos, ante la visión del comienzo del fin de su cultura.

Si en la actualidad la gente acude a gurús, libros de autoayuda, agoreros y lecturas del futuro a través de los astros, los moriscos no eran menos. La creencia en el influjo de los astros, compartida por las otras culturas hispánicas, determinaba y reglamentaba casi todas las actividades moriscas. El día, la hora y la presencia de la Luna eran de vital importancia para los labradores y recolectores de hierbas medicinales. Hasta tal punto se confiaba en estos pronósticos y cálculos astrológicos que casi acabaron en catástrofe. Ocurrió en 1523, año en el que se difundió la idea de que un horrible diluvio asolaría la mayor parte de las comarcas granadinas. Mucha gente abandonó sus casas y tierras de labranza para refugiarse en las montañas. Fue necesaria una real cédula para que la gente regresara so pena de duros castigos.

Las dos culturas

Moriscos y cristianos viejos compartieron algunas creencias mágicas. Unos y otros creían en la virtud especial de las hierbas recogidas en la noche de San Juan, Navidad, San Felipe, Santiago y el primero de mayo; el éxito de los injertos realizados durante el día de la Anunciación; y la mayor fuerza de los caballos herrados el día de San Esteban. Entre las prácticas hechiceras comunes a las dos culturas se encontraban la de dejar alimentos sobre un banco situado en medio del aposento donde ha muerto un familiar, para que su ánima acuda allí a come; recoger cuidadosamente los restos de uñas y pelos del marido cuando éste se afeitaba o cortaba las uñas, y echarlos al fuego para evitar que algún malintencionado pudiera usarlos en su contra.

Conjuros y amuletos

Una de las prácticas hechiceras más frecuentes entre los moriscos granadinos eran los conjuros. Algunos de estos 'creyentes' los llevaban escritos en un papel, otros los guardaban en canutos de caña y los colocaban en las puertas de sus casas, en el tejado o en el interior de las paredes, pues con ellos creían poder librarse de maleficios. Los moriscos no podían concebir que alguien llevara una vida normal si no iba protegido por algún conjuro, de ahí que desde muy temprana edad fueran una prenda habitual en el atuendo de los conversos. A los cuarenta días del nacimiento se les solía colocar a los niños un amuleto en forma de concha o de hueso, envuelto en cuero y puesto bajo el brazo izquierdo. Otros de estos objetos mágicos consistían en libros minúsculos con fórmulas y plegarias, encerrados en estuches suspendidos en bandolera sobre el pecho.

Se utilizaban para conservar la salud y evitar toda clase de males, resolver negocios, facilitar amores, curar las enfermedades de las personas y de las bestias. El uso más común del que también se contagiaron los cristianos viejos era el de protegerse contra el mal de ojo y las enfermedades ordinarias. Un autor morisco señalaba que la persona que va sin amuleto es como la casa que no puede cerrarse por no tener puerta y en la persona que no lleva esta prenda entran los diablos por todas partes.

Hechiceras granadinas

Para localizar a las famosas brujas, pitonisas y demás especialistas en el llamado 'lado oscuro' hay que acudir a los autos de fe de la Inquisición, a los procesos judiciales. El especialista Rafael Martín Soto recoge algunos casos en el libro 'Magia e Inquisición en el Antiguo Reino de Granada'.

Una de las más famosas adivinas moriscas de Granada fue Mariana de Bustos, procesada cuando contaba 47 años. La solterona Mariana tenía una numerosa clientela y, como todos aquellos que creen realmente en el poder de la magia, confiaba en que sus conocimientos le permitían lidiar con los demonios y obtener ganancias en el asunto. Fue acusada de hechicerías y de intentar sacar un tesoro. Uno de sus clientes confesó a los inquisidores que para encontrar el citado tesoro «hizo un cerco con una soga nueva, dados cinco nudos y echó perfumes olorosos dentro, y desnuda en carnes y esparcido el cabello, andaba alrededor, hablando en lengua arábiga, y que advirtió que no se nombrase el nombre de Jesús diciendo que se hundiría el tesoro».

Otro testigo de la Inquisición afirmó que para saber si un hombre había muerto, Mariana tomó una redonda llena de agua, encendió una vela y pronunció unas extrañas palabras sobre la boca del recipiente, luego pidió a una niña pequeña que mirase dentro y dijese lo que veía. La pequeña dijo que allí dentro vio a un hombre ahorcado. Mariana les explicó que la presencia de la niña era necesaria porque sólo una mujer virgen podía mirar dentro de la redoma, y que, por supuesto, el hombre por el que preguntaban estaba muerto.

Las extraordinarias facultades de Mariana se debían a la complicidad de un demonio, pues según una de los testigos, amiga suya, ella misma le había dicho que tenía un demonio familiar que le decía lo que quería saber, y que le daba de golpes y la encardenalaba cuando ella no hacía lo que él le mandaba. La hechicera fue recluida en las cárceles secretas de la Inquisición pues sospechaban de la certeza del pacto con el maligno. Mariana negó tal alianza y argumentó que si utilizaba sustancias aromáticas durante sus invocaciones era para alejar a los demonios que custodiaban el tesoro y no por veneración, y cuando les invocaba, lo hacía para que le diesen el tesoro.

Finalmente confesó que había sido fiel a la secta de Mahoma durante quince días. Fue condenada a cárcel perpetua con sambenito, confiscación de bienes y cien azotes por las calles públicas de Granada.

'Poltergeist'

Un caso que roza el fenómeno paranormal fue el de la esclava morisca de los herederos del doctor Damián Pérez. Presentaron una denuncia ante la aparición en el domicilio de un espíritu maligno y la creencia de que aquella presencia se debía a que alguien había convocado al maligno. La familia decía que la sirvienta llamada María tenía tratos con un demonio llamado Martinico. Para apoyar su acusación decían que «estando ella en casa de su amo habían sucedido cosas de mucho escándalo, porque se arrojaron muchas piedras en diversos días sin ver de dónde venían ni quién las echaba, y con ellas hicieron mucho daño porque quebraron dos cántaros llenos de aceite y a cierta persona dieron una pedrada en la mano, y que por respeto las personas que vivían en la casa se habían mudado a vivir a otra y se llevaron consigo a la rea».

Pero una vez en el nuevo domicilio, los sucesos no sólo se repitieron sino que se ampliaron: «Porque estando la rea en un aposento donde estaba un cántaro y una alcarraza y un banquillo y unos copos de estopa, todas las dichas cosas empezaron a menearse sin que nadie llegase a ellas, y los copos de estopa a bailar por el aposento, y fueron bailando hasta una escalera. Y que después de esto, habían arrojado sin ver quién lo echaba, por una ventana de la dicha casa, un barril de estaño y una sartén y unos asadores en casa de vecino».

La familia culpó de aquellos fenómenos paranormales a la esclava y la llevaron ante el alcalde de Antequera, donde la acusaron de tener un pacto con el demonio. María, finalmente confesó que era cierto que llamaba al demonio y a Mahoma para que la ayudaran en sus necesidades. El método que empleaba consistía en que ponía la mano en la boca de un cántaro vacío y pronunciaba ciertas palabras. Tras recitar el conjuro se le aparecía el demonio en figura de hombre negro y la preguntaba que qué quería que hiciese, porque él haría lo que ella le mandase, y que el demonio se le aparecía de noche y se acostaba en la cama con ella. María cambió en varias ocasiones su declaración, para revocarla y ratificarla, y por último mostró arrepentimiento. Sólo fue condenada a cien azotes.

El tesoro encantado

Uno de los últimos casos de magia o brujería morisca se produjo en el siglo XVIII, casi 130 años después del 'poltergeist' de María, y extrañamente tras la expulsión de los moriscos en 1610. Los estafadores fueron un falso hechicero llamado Constantino y su esclavo morisco llamado Manuel José de Jesús María. Entre ambos urdieron un plan para obtener dinero y trasladarse a vivir a Portugal. Consistía en atraer a un grupo de socios capitalistas para conseguir sacar un tesoro encantado. Estos falsos magos 'vendían' a sus socios la idea de que habían intentado sin éxito sacar el tesoro, pero que «se necesitaban más doblones para evitar que el oro escondido se convirtiera en carbón».

Y empleaban fingidas artes mágicas, entre ellas las de degollar a un carnero y beberse su sangre o poner velas y leer falsos conjuros. Constantino y Manuel, tras numerosos números de toda índole, montaron un escándalo y el lugar en el que se encontraba el supuesto tesoro se vio cubierto de pájaros. Los timadores señalaron que aquellas aves eran el maligno y los socios salieron despavoridos de miedo. Constantino logró huir a Portugal, pero su esclavo morisco fue apresado.

¿AKELARRES EN GRANADA?

El otro dia me preguntaron si en el pasado se habian celebrado akelarres en Granada y ello me dio que pensar que en el siglo XVI,XVII y XVIII y segun el escritor Rafael Martin Soto hubo multitud de encuentros entre ciudadanos de Granada con el Diablo y en ocasiones produciendose pactos con el. debido a que la mayoria de estas narraciones fueron arrancadas de los labios de estas pobres gentes a golpe de tortura o suplicio por la inquisición , doy poco credito a estas historias , pero ¿de donde habian sacado aquellas historias que tuvieron que confesar , pactos , rituales y reuniones con el maligno , contadas a pie juntillas por personas de nula cultura? ... en efecto procedian de akelarres verdaderos de los que se habian tenido conocimiento por parte del populacho. .En estas celebraciones se solía venerar un macho cabrío negro al que se le ha asociado con el culto a Satán. Uno de los akelarres más conocidos es el que se celebraba en la cueva de Zugarramurdi (Navarra) y de aquí es de donde le viene al ritual el nombre, del lugar donde se celebraba. Akelarre es el nombre del campo que está delante de la mencionada cueva. Aclarando esto resumiria en estas palabras Efectivamente :

HUBO AKELARRES EN GRANADA

Nunca se ha creado un blog parecido a este segun creo .Es hora pues de adentrarnos en el mundo de lo oculto , pero no de este que nos tinen acostumbrados en ciertos medios , insulsos y maliciosos , pareciendo que aún una mano oculta perteneciente al SANTO OFICIO dirige aún hoy en el siglo XXI las informaciones sobre todo lo relacionado a la magia y brujeria , amputando , distorsionando y en fin malinformando a todo aquel que se acerque a estos temas. Sobre todo la particularidad de mi blog residira en que las informaciones e historias Ocurrieron en Granada tu ciudad y no en Dublin. La época en que la magia y la brujería eran populares en Granada como en el resto de Europa nos traslada al siglo XVI, el oscurantismo de la edad media y la gran superstición de los habitantes , unida a el sin fin de practicantes del curanderismo , hechicería arcaica que trabajaban con sus "suertes" con el populacho Granadino , hizo que estas artes proliferaran entre la población. El tribunal del Santo Oficio comenzó la persecución en firme aproximadamente desde el 1500,pero el primer juicio por este tipo de delito data del año 1529 y a partir de hay el los siguientes 2 siglos miles de granadinos fueron ajusticiados por el tribunal inquisicional , la mayoría de ellos eran Moriscos y Gitanos que practicaban ritos ancestrales de su propia cultura. La mayoría de estas practicas eran sortilegios de índole amoroso y tambien eran muy utilizados para causar daño al vecino e incluso descubrir tesoros ocultos ya que la leyenda ancestral de que tras la partidas de los moros de la ciudad dejaron estos muchos tesoros enterrados. Tuvo la Inquisición mucho ahínco en acabar con las creencias paganas y en especial contra la creencia de origen árabe de creer que muchos manantiales y fuentes eran mágicos y bañarse en sus aguas curaba y restituía la salud muy mermada. La iglesia con tal de restituir la fé entre los que allí iban a bañarse adscribió a estos lugares a la protección de la virgen o algún santo .Los árabes tenían la creencia férrea de que estas fuentes estaban custodiadas por los D,jin o genios maléficos o que sus propiedades mágicas venían de la proximidad de la tumba de un Santón por ejemplo tomamos la llamada Fuente de la Salud. De todos los procesados por estas artes los que menos eran verdaderos adoradores del diablo , pero aun así el tribunal inquisicional media a todos con el mismo rasero de herejes. Siglos después estas practicas iban desapareciendo paulatinamente según la inquisición iba acabando con sus adeptos. Aun asi muchos de estos hechiceros y practicantes de todo tipo de magias seguían curando o al contrario , al populacho granadino. Un sitio de gran tradición en el ámbito de hechicería y magia es el monte sagrado o ahora conocido como Sacromonte donde quedaron viviendo en sus cuevas multitud de descendientes de moriscos y de antiguos esclavos de los reyes arabes. Existe una historia, la vinculada a la leyenda, elemento sin que el Sacromonte perdería parte de su esencia. La conocida como el Barranco de los Negros es una de las más cautivadoras. Narra cómo tras la caída del Reino Nazarí fueron muchos los nobles árabes que emprendieron el camino del exilio hacia tierras africanas. Temerosos de que les robaran sus fortunas escondieron grandes tesoros en este Monte de Valparaíso. Sus esclavos de raza negra eran conocedores de las incursiones de sus amos a la montaña sagrada y decidieron, tras ser liberados, recuperar estos tesoros, recurriendo a la brujería y la magia para adivinar donde se hallaban exactamente Excavaron y excavaron en las laderas de este barranco sin éxito y, extenuados por el esfuerzo se cobijaron en estos huecos que más tarde acondicionaron y convirtieron en sus hogares.

Bruja Goyesca

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view post Posted on 16/7/2009, 03:51 Quote




El vudú en América

Es un nítido ejemplo de evolución sincrética entre esta religiosidad teísta-animista, las creencias cristianas de los esclavistas y religiones locales de pueblos como los Taínos, que se inició cuando muchos africanos del Golfo de Guinea fueron utilizados como esclavos en Haití y otros lugares del Caribe. El vudú también se encuentra muy extendido en regiones tradicionalmente esclavistas de Estados Unidos hasta la abolición, especialmente en Nueva Orléans. En Haití es notable la utilización como religión oficial que se hizo del vudú por parte del gobierno de los Duvalier para reforzar el poder de su gobierno.

En sus principios careció de un clero y de ritos regulares establecidos (liturgia), debido a que fue una religión perseguida por sus propietarios esclavistas, que los obligaban a convertirse al cristianismo.

Del vudú americano se derivan otras religiones como la santería, muy extendida en Cuba de naturaleza aún más mistificada por las corrientes cristianas, o la Umbanda en Argentina o Brasil. La santería —una de las máximas expresiones sincréticas del mundo— usa símbolos y santos cristianos, que dan imagen y representan loas y ritos anteriores, similares a los del vudú. Lo mismo sucede en la República Dominicana donde la Santería toma las figuras del cristianismo para representar sus loas.

El vudú ha sido un fuerte referente para la cultura popular, debido a la atribuida capacidad de los bokor para resucitar a los muertos y hacerlos trabajar en su provecho (zombies), así como la de provocar la muerte a voluntad. De igual interés popular han resultado otros elementos folclóricos como las muñecas vudú. Existe una amplia literatura y filmografía al respecto, que tiende a deformar y demonizar lo que hoy por hoy es la religión de más de 40 millones de personas en todo mundo

Edited by astaroth1 - 16/7/2009, 06:08
 
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15 replies since 13/4/2009, 01:46